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No siempre funciona la máxima de Ferran Adrià, aquella de “Crear es no copiar”.  Copiar, también puede ser creativo y para mí no hay mejor ejemplo que las cápsulas elaboradas por la firma española Nesul en sustitución de las que utiliza Nespresso.

El caso es que es una copia, según sus propios vendedores, más respetuosa con el medio ambiente, porque están hechas de plástico, en lugar de aluminio, y tienen 15 usos.

Cada cápsula reutilizable las he visto a la venta por 0,85 euros en tiendas donde se tuestan al momento los granos de café que luegos son molidos según requiera el cliente. Así que los tradicionales tostaderos de café pueden seguir animando al cliente a probar un robusta de Uganda o un arábica de Brasil.

Sea como sea, me quedo con que el talento siempre tiene un punto gamberro y que la sociedad creativa le da la vuelta a todo, haciendo algo distinto, disimulando la copia o copiando.

Por cierto, no he podido probar cómo funcionan, porque no tengo máquina de Nespresso…

El próximo domingo, 13 de mayo, celebramos el 1 año del fanzine gastronómico enCrudo. Durante este año han participado con cuentos, poesías, artículos, viñetas, fotos, obras artísticas y dibujos 74 autores, entre periodistas, artistas, músicos, fotógrafos, cocineros, escritores y aficionados a la cultura fanzinera y a la gastronomía vista a pie de calle.

El enCruento enCrudo será en un Txoco del centro de Madrid que abre sus puertas para esta fiesta, a la que, si reservas tu lugar a través del mail paraencrudo@gmail.com cualquiera que comparta esta visión creativa-colaborativa de la alimentación y la cultura, está invitado.

Este fanzine, proyecto de Jacobo Gavira y Yanet Acosta, se ha paseado por el mundo de mano en mano. En blanco y negro y en papel, demostrando que lo único viral es la creatividad.

Es inevitable: los Óscars, los Goya, las estrellas Michelin y los 50 mejores restaurantes del mundo se están convirtiendo en un aburrimiento por lo previsibles que son. Además, aburren por lo poco que nos aportan a la gente a pie de calle. Pues, hace tiempo que vas a ver una peli, no por los Óscars o Goyas que tiene, sino porque está en tu onda o porque alguien la comentó en una conversación de bar o en la Red. Con los restaurantes, pues peor, porque al cine podemos ir casi todos, pero a los grandes restaurantes, con dificultad. De manera, que se convierten en premios onanísticos y, por consecuencia, morbosos.

Y da morbo imaginar que tras el buen rollo de todos los cocineros hay cuchillos afilados y pulpos vivos dispuestos a atragantar al más listo. Y da morbo ver tras el boato, la miseria. Y el cabreo de los franceses, que parecen olvidar que las modas van y vienen (algo que los españoles tampoco podemos olvidar).

No obstante, esta lista de los 50 mejores restaurantes es previsible, onanística y morbosa para la gente que seguimos día a día la gastronomía. Y no hay que olvidar que todavía funciona el efecto Óscar, mediante el que una peli como The Artist llega a ser un fenómeno global. Y así ocurre que restaurantes como los españoles El Celler de Can Roca (2 del mundo), Mugaritz (3), Arzak (8), Asador Etxebarri (31) y Quique Dacosta (40) están en oídos de mucha gente de todo el mundo y se convierten en el deseo de otros muchos. Estos deseos se materializan, según dicen los propios cocineros, en que las reservas no paran. Y, además, se nota en sus caras de felicidad y en sus agradecimientos y en la fiesta. Así que me sumo a la alegría del gran momento español en la cocina mundial. Enhorabuena a todos y a por el primer puesto.

Luis Morote no es una calle y el té chai no es del Starbucks. En la India al té se le llama chai y, el más conocido, es uno especiado que llaman chai masala (es decir, té con mezcla de especias). En el Starbucks usa una mezcla de esencias y siropes en tetrabrik a la que se añade leche y se denomina “chai latte”. Aquí el envase de la mezcla, para los que no me crean:

El chai masala original no tiene una receta fija. Depende de cada zona de la India y de cada familia. Lo que sí es esencial es que la mezcla de especias sean de las conocidas como calientes, es decir, de las que incrementan el vata (uno de las tres doshas o humores del ser humano, según la filosofía ayurvédica). Así que para los más auténticos aquí va mi receta casera.

Mezcla un vaso de  agua y un vaso de leche ecológica de vaca o licuado de soja en una cacerola. Machaca en un mortero 3 clavos de olor, 3 semillas de cardamomo y un trozito de rama de canela. Añade el machacado al líquido junto con una cucharada de té negro Assam y una rodajita de gengibre fresco. Lleva a ebullición en tres ocasiones, retirando del fuego la cacerola cuando la leche quiera salirse por el borde. Servir colado y azucarado o amargo.

Aconsejado para días fríos y apáticos, para conseguir volver a sentir latir el corazón.


 

 

El periodista Andreu Buenafuente decidió comenzar su nuevo programa invitando a los tres chefs más conocidos en España Karlos Arguiñano, Ferran Adrià y Juan Mari Arzak, como estrellas del fútbol, que ya hace tiempo que son.

Gracias al programa me enteré del terror de Arzak a los pulpos, por la peli del libro 20.000 leguas de viaje submarino. Y también de que Karlos Arguiñano comenzó en la TV gracias a una noche inacabable de chistes con los que entretuvo hasta las cinco de la mañana a Joan Manuel Serrat y a sus acompañantes en el restaurante de Zarautz.

También, viendo el programa me di cuenta de lo banal que es la televisión por naturaleza y de lo forzado del papel cómico del dúo Adrià-Arzak, un cliché que repiten durante años, quizás, empujados por la propia TV.

El mejor momento, la cata a ciegas hecha a dos de los cocineros, pero, sobre todo, por el inventazo del gorro-antifaz de chef, que, si lo comercializan, seguro puede llegar a ser el emblema de la resistencia gastronómica. Y es que, El chef ha muerto, y, además, atragantado con un pulpo vivo.

A veces tengo la tentación de traerme un poco de Atlántico a Madrid en una botella.  Y no por nostalgia, sino para hacerme unas papas arrugadas como las hace el abuelo de un amigo en Garachico. Nunca me atrevo, pero Rodrigo Lojo, sí.

Al ingenioso gallego se le ha ocurrido meter el agua de A Illa de Arousa no sólo en una botella, sino en un plástico que se puede congelar. De esta forma, presta el frío al marisco que se compre en Galicia y, luego, la solución perfecta para hervirlo.

“El mar no es agua salada”, explica Lojo. “Tiene minerales, un ph distinto y no es ni incolora ni insípida. Además alarga la vida del pescado en pescadería si se vaporiza de vez en cuando”.

El agua la envasan, tras filtrarla, ozonizarla y pasarla por ultravioleta. Se llama Auga Mareira y cuesta 90 céntimos el litro.

Un proyecto honesto, valiente y loco.

(Pensamientos de cocina y surf del cocinero Pepe Solla, recopilados por Yanet Acosta para enCrudo número 1)

Mar

Me gusta disfrutar, vivir y comerme el mar.

El mar a veces se embrutece y, de pronto, se queda tranquilo y muestra toda su elegancia. Y  la cocina que viene del mar es así: sutil unas veces y convulsa, otras.

El mar te da algo que no te ofrece la tierra, algo salvaje, en lo que no ha intervenido el hombre y eso es lo que más me gusta. Y a mar me sabe el bogavante y el jurel. El bonito, que es sutil y el erizo, que es como un día de mar revuelto. Y la sardina, que sabe a verano. A días largos y a mar.

Surfear

Surfear es un ejercicio de paciencia, de autocontrol. No es subirse al primer tren. Hay que esperar, porque sabes que hay algo mejor. Es más, esto es hasta un concepto de vida para un surfero.

Hay muchos días con olas malas, pero regresas al día siguiente porque a lo mejor viene la buena. Pero también te echas al mar cuando las condiciones no son muy buenas, porque quién sabe si en ese momento te llega la que va a ser la hostia.

Cocinar vs. surfear

Cocinar es otra cosa. En ella,  tú creas, mientras que en el surf, todo depende del mar y del tiempo. Es algo distinto. Al mar no lo dominas. La cocina es el dominio de los tiempos, de la técnica.

La paciencia es lo que marca. La cocina es un ejercicio a largo plazo. No tengo que demostrar hoy que soy muy bueno.

Post-surf

Cuando sales del mar, después de surfear, en lo último en que piensas es en tomar agua. Revolcones, tragos ingratos. Sales del mar porque no hay más tiempo o porque estás hasta las narices de estar en el agua. Pero lo normal es que sea lo primero. Agotaste tu tiempo.

Y, ya fuera del agua, toca hablar sobre la ola. Y esto es más agradable con la cerveza en la mano. Así que, me lanzo al trago de cerveza social.

Sin embargo, en invierno, cuando estás a punto de salir del agua, sueñas con abrigarte. Y la ropa seca es la sensación más agradable que puedes tener, junto con un café caliente que sostener entre las manos.

Cuando llego a casa, abro la nevera y me como una loncha o dos de jamón cocido y un yogur.

Lo dulce. Lo opuesto al mar.

Esta es la entrevista poco ortodoxa a la que sometí a Mikel López Iturriaga para el fanzine gastronómico enCrudo número uno.

ESTATURA

1,85 (si es que no he decrecido en los últimos años)

CIUDAD DONDE NACISTE

Bilbao

CIUDAD DONDE VIVES

Barcelona

PROFESIÓN

Periodista

¿No eres bloguero?

Bueno, periodista y bloguero, para que no se enfade nadie.

EL COLOR DE TUS OJOS

Marrones. Soy del montón.

Tamaño de la boca

Grande, diría yo.

UN UTENSILIO

Las espátulas me encantan.

¿Y eso?

Me gusta raspar lo que hay dentro de un bol hasta que no quede nada.

El último plantón.

El que te he dado a ti hace dos horas.

Lo mejor de su blog es…

Suena raro que lo diga yo, pero la falta de pretensiones y el humor.

Lo peor…

…que a veces se nota que no soy cocinero profesional y meto la pata.

¿Por qué otro libro de recetas?

Es una manera de aprovechar un trabajo que has hecho y darlo a conocer en otro formato, aunque algunas recetas las he cambiado. Darle otra salida a tu trabajo. No es demasiado convencional.

¿Cómo lo consigues?

En cada receta recomiendo un disco para cocinarla, meto mucho humor y apéndices con cosas curiosas como blogs recomendados. El aire general del libro no es tradicional.

¿Pero es un libro para cocinar o para entretenerse?

Es un libro que te puede divertir leyendo, pero es práctico, la intención es que cocines.

UNA CANCIÓN

Una de mis favoritas es “Waterloo Sunset” de The Kings.

¿La puedes tararear?

Tatantatantarararatatantan (se parece poco).

¿Y con qué plato te la comerías?

Con algo muy inglés, algo de bollería inglesa o un pastel de carne.

UN JUGADOR DE BALONCESTO…

Esta es fácil. Mi hermano Juan Manuel López Iturriaga.

¿Qué fue lo último que vomitaste?

Uff, un sándwich club que me comí en Laredo, Cantabria, aunque en plan metafórico, el último post del blog.

¿Y qué plato ha sido el último que ha rechazado en un restaurante?

Un atún a la plancha en Barcelona que sabía picante, no porque lo fuera, sino porque ya estaba poniéndose malo. Lo devolví a cocina, para gran disgusto del camarero.

Una NEVERA ORDENADA TE PRODUCE…

Placer. Mucho gusto. Además me gustaría que la mía estuviera más ordenada.

Para pensar, ¿noche o día?

El día, porque a mí la noche me confunde.

UN LIBRO QUE TE HAYA HECHO PENSAR EN GASTRONOMÍA

Calor, de Bill Buford, un periodista que pasó varios meses trabajando en la cocina de Mario Batali.

LA MEJOR HORA PARA COMER es…

¡La merienda! Lo hago menos veces de lo que me gusta, pero me encanta comer a eso de las siete u ocho de la tarde, aunque después ya no ceno.

GASTRONOMÍA CANALLA ES…

Es un tipo de gastronomía que se sale de lo convencional, que tiene en cuenta la alta cocina como la más popular. Y cuando digo popular no es tradicional, sino la comida del día a día. Aprecia lo que denosta la cocina clásica y los gourmets. En ella caben los bollos y las hamburguesas, sin perder de vista la alta gastronomía.

LA COMIDA VIEJUNA LE PONE…

¡Me pone! Es una relación de amor-odio. Por un lado da pereza, pero tiene un hueco en la memoria. Te recuerda a la infancia o a la adolescencia.

EL TACO QUE PRIMERO LE SALE CABREADO

Hostia puta…

¿Qué harías en un restaurante que aún no has hecho?

Pedir lo más caro de la carta, algo que jamás hago por pudor.

UNA MANÍA

Recoger siempre la cocina. Es superior a mis fuerzas dejar las cosas sin recoger. Tampoco puedo soportar dormir con los armarios abiertos.

UN DESEO

Llegar a poder hacer algo de televisión.

¿Una cocinera?

Carme Ruscalleda. Me encanta su cocina, aunque no esté de moda en el mundo mediático. Su libro “Cocinar para ser feliz”, es uno de los pocos recetarios que jamás falla.

UN FANZINE

enCrudo, seguro.

 

El fanzine enCrudo es un proyecto de Yanet Acosta y Jacobo Gavira. Es una publicación en papel y en blanco y negro. No se compra, se encuentra. Busca uno cerca de ti en http://www.facebook.com/FanzineEnCrudo

No hay nada que más rompa una familia que la comida. Aguantar el sancta-santorum del cordero navideño, el tradicional dulce empalagoso de la tía y el indispensable turrón, no es sólo tradición. También es ideología.

Está claro que cada religión tiene la suya. Los budistas rechazan la carne porque consideran que violenta el karma y su primer mandamiento o yama es la Ahimsa, es decir, la no violencia.

Los musulmanes demonizan al cerdo, mientras que los cristianos lo alaban. Los judíos quizás sean los más complejos en lo que a normas de alimentación se refiere: no ingieren carne que proceda de animales ungulados ni especies marinas que no cuenten con branquias y escamas. Además, dependiendo de cada festividad se prohíben una serie de alimentos. La más conocida es la Pessah, que para recordar la huida por el desierto del pueblo judío, se rechaza la ingesta de productos que contengan levadura o necesiten de la fermentación (desde la cerveza hasta el pan y una lista que cada año dicta la autoridad competente).

Se puede pensar que es simbología, pero no exclusivamente. También es propaganda.

Durante el franquismo, en España ciertos platos se dejaron de nombrar por su apelativo como la “ensaladilla rusa” que pasó a llamarse “ensaladilla nacional”.

También las dictaduras influyen en cómo se come. Retomando el franquismo, se puede observar cómo en los años de posguerra, cuando los alimentos se distribuían entre la población a través de la cartilla de racionamiento, se obligó a las tabernas a tener un “plato único”.

El objetivo era evitar a la vista la abundancia gastronómica en una España hambrienta, pese a que los cuadros del partido se paseaban por el Horcher y el Jockey, los restaurantes de referencia en la capital.

“Horcher” se inauguró en 1943 y “Jockey” en 1945. Clodoaldo Cortés fue el encargado de inaugurar este último, tras haber pasado 22 años en el Hotel Ritz de Madrid y de aprender en restaurantes como Maxim’s de París y el Mayfair de Londres.

No había turista que no visitara uno de estos dos restaurantes, frente a la España que soñaba con el pollo de Carpanta.

También fue estratégico el “Menú turístico”. El visitante tenía que llevarse una idea de España y esa era la comida, la que va directamente a la emoción y quizás por eso se recuerde más, para bien o para mal.

Ha pasado el tiempo, pero no para la ideología en la comida. Con la cocina de vanguardia, se produce un rechazo ideológico, por parte de quienes siguen con la idea de que hay que comer como Dios manda.

(Publicado en el número cero de enCrudo)

El número cero del primer fanzine gastronómico salió el 14 de junio de 2011, como un proyecto de Jacobo Gavira y Yanet Acosta, tras un desayuno canalla.

Acaba de salir el número 2 del fanzine y el espíritu es el mismo: un fanzine gratuito, hecho con aportaciones creativas de cocineros, escritores, periodistas, blogueros, tuiteros, pintores, fotógrafos con las que mostramos el lado más canalla de la gastronomía. En blanco y negro, en papel y de mano en mano.

Para aquellos que aún no han podido ver ningún ejemplar, hemos decidido digitalizar el cero, que seguro seguirá andando por el mundo.

Aquí está el enlace a la publicación completa de enCrudo número cero.

En este número cero del fanzine participan:

- El poeta Peru Saizprez con un poema emblemática para enCrudo y el cocinero Arturo Pardos con la filosofía de la irreverencia gastronómica.

-Los periodistas Iñaki Berazaluce & A. Domínguez hacen el ránking de las mejores palmeras de chocolate de Madrid y el chef Rogelio Barahona lanza un cuento sobre “Ejércitos de hoy en día”.

- Yanet Acosta hace crítica “Conjugando el verbo hmm” y deja claro que “Aquí se come como dios manda” (la gastronomía también puede ser propaganda).

- El escritor argentino Kike Ferrari desentraña el misterio de hacer un mate y el periodista David Farrán de Mora explica sus arte de los comistrajos.

- El periodista Curro Lucas regala subversivas recetas caníbales y el bloguero Pintxo explica cómo conseguir que una galleta sea contagiosa.

- El coacher y cocinero Alex Pereira se luce con el comic “Sopa da pedra” y el crítico gastronómico  Xavier Agulló con el cuento “Geometrías”.

- Gonzalo del Valle-Inclán pone su diccionario gastronómico y  Raquel Pardo Zamora (Raqueliquida) explica cómo hablar de vino.

-Jacobo Gavira deja su obra pequeña mesa de cocina y Luis Varona revela el restaurante más canalla de España: El Loro (abierto sólo al amanecer).

-La periodista Sara Cucala cuenta “Hígado” y Luis Montero& Sr. García imponen el “Poder vegetal”.

-Y el novelista, poeta y escritor de viajes Javier Reverte cae acuchillado por las preguntas enCrudo en este número.