Primavera manchega en El Bohío

Publicado: 10/04/2012 en Restaurantes y críticas gastronómicas

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Llovía y la humedad de la tierra abre el apetito. Salir de Madrid un día lluvioso, también. La mejor opción, El Bohío en Illescas (Toledo), para festejar un miércoles cualquiera que, además, era el primer día de la primavera y, encima, cuenta con el reconocimiento de ser el Día Mundial de la Poesía.

Con el primer aperitivo y su sabor a hierbabuena, la sensación festiva de primavera lluviosa se hizo más poética. En ese momento me di cuenta de lo importante que es adaptar el menú, no sólo a la estación del año, sino a la sensación de cada día, algo que bordan los japoneses que entienden la cocina de forma espiritual.

Por ello, ese preciso día, 21 de marzo de 2012, de todos los platos que preparó Pepe Rodríguez Rey, me gustaron los más nostálgicos, los más primaverales y lluviosos, los más modestos y puros, como las patatas con sardinas, el pisto manchego (en una versión cremosa que mejora ampliamente a la tradicional), unos guisantes con alcachofas y trigueros con requesón batido y aceite de hierbas y un jugoso bacalao frito tocado por unas florecillas pequeñas y unos brotes mínimos.

Estos fueron los platos festivos de este miércoles cualquiera, gracias a los que mi memoria de La Mancha, siempre veraniega y árida con los campos de cereal segados, ha cambiado hacia una llanura en meditación donde el campo también florece.

El menú incluía otros platos como escabeche de perdiz, salchicha casera y espardeñas, pero ese día, el ambiente pedía otra cosa. También probamos un vino con cada plato, pero para ese día el mejor fue una apuesta del sumiller, un Palacio de Otazu Chardonnay 2001, un vino que dice a gritos que los blancos españoles también pueden entrar en el camino del envejecimiento.

Y a través de esta reflexión, la de que un menú es el escenario armonioso que necesita el festejo de un preciso día cualquiera, llegué a la pregunta de cómo debemos enfocar entonces  nuestro trabajo los críticos gastronómicos.

La escuela clásica habla de la ejecución de los platos, de la perfección, pero jamás se detiene en el ambiente (y cuando habla de ello es para referirse a la decoración). Intuyo que en esta era de tiempos líquidos, en lo que todo fluye y cambia, en los que debemos adaptarnos a cada situación, la crítica gastronómica también deberá afrontar, al igual que el periodismo en general, una nueva orientación.

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comentarios
  1. […] cocinero y propietario del restaurante El Bohío en Illescas (Toledo) y ahora uno de los conductores del programa televisivo MasterChef, Pepe […]

  2. […] on-line The Foodie Studies entrevista al cocinero Pepe Rodríguez Rey, propietario del restaurante El Bohío en Illescas (Toledo) y jurado del programa televisivo Masterchef, que anoche (28 de mayo de 2013) alcanzó su récord de […]

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