Archivos de la categoría ‘Poesía gastronómica’

David Morello canta versos actuales por flamenco

El poeta David Morello se ha armado de valor y ha salido al tablao para renovar las letras del cante flamenco. Según él, se trata de acercar la poesía española contemporánea al flamenco, pero también valdría decir, acercar el flamenco a lo contemporáneo. Para David, muchos poetas españoles actuales escriben poemas con mucho de flamenco, “así que solo hay que darle música a los versos“.

Y en esta línea ha adaptado versos de Antonio Gamoneda, Félix Grande, Francisca Aguirre, Ángel González, Nicolás del Hierro, Luis Alberto de Cuenca, José Elgarresta, Manuel López Azorín, José Luis Morales, Rafael Montesinos, Ramón Hernández, Manuel Lacarta y de él mismo, que ha hecho sonar ya en su voz en Madrid en el Café Comercial y en La Siega junto a la guitarra de Sergio Burgas.

Entre muchos y muy buenos me quedo con estos de José Luis Morales cantados por Tientos Tangos:

“Lo peor de un hospital

no es el dolor ni la angustia,

sino la comida que dan”

El próximo 31 de mayo, cantaor y guitarrista actuarán en Sevilla para llevar estas nuevas letras al flamenco en La Carbonería.

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Vaya por delante

La expectativa se comió al hombre.

Lo sobrevivió.

Lo sobremurió.

(De Requiem por un hombre cualquiera, Ediciones Vitruvio, 2013.)

David Morello es uno de los poetas actuales que más disfruto. Sus mensajes van directos a veces al corazón y otras veces a la sinrazón. Es un poeta que se da tregua en una copa de vino y eso se nota en sus versos que destilan muchas veces gastronomía. Ya nos regaló un poema para el fanzine enCrudo dedicado a su variedad de uva favorita.

Poesía gastronómica

Tras El Cielo no se toca (Premio Nacional de Poesía, XL Justas Literarias de Reinosa-Cantabria, 2004) y Retorno de la voz (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2011), acaba de publicar el poemario Réquiem por un hombre cualquiera (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2013). Estos versos están cargados de conciencia en la cotidianidad y, también, como cotidiano, no deja escapar ni la comida ni la cena ni la cuenta.

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A los que esperan

Hay dos tipos de muerte:
la que calza zapatillas de invierno rutinario
y pasea los cabellos tranquila
o los mece junto a la chimenea
hasta el último candor de los rescoldos,
y la otra, inoportuna y fría,
descortés vecina que franquea la cancela sin llamar,
preñada de tempestad seca
afilados los cuarzos de los ojos
y los labios señalados,
ancestral sombra.
No hay postre.
Se paga al contado.

Réquiem por un hombre cualquiera

Salami de Canalla Ediciones

Salami de Canalla Ediciones

El domingo Canalla Ediciones celebró su segundo aniversario con 15 libros en el mercado, entre ellos, poesía, relato y novela.

Esta editorial madrileña e independiente, sin embargo, se caracteriza sobre todo por ser la que ha recogido la voz de muchos poetas aficionados a las session de poesía en los bares de la noche madrileña. Y muchos de ello fueron allí a cantarles su himno y a declamar o rapear los versos del inconformismo.

Fue una fiesta diurna, en el Gruta 77 donde celebramos con cervezas, tortilla, chorizo, salami y pan de pistola para bocata la apuesta editorial llena de ilusión de Roberto Menéndez e Inés Pradilla del Bukowski Club.

Pero entre verso y rodaja de salami me pareció que habían tres potentes razones para no ser poeta:

  1.  Porque hay muchos poetas y la gente solo recuerda a los más freakys.
  2.  Porque para ser poeta lo mejor es ser capaz de tirarse al suelo, cantar, gritar, rascar el ukelele, tocar la guitarra o rapear.
  3.  Porque para ser poeta hay que comer mucho bocata de salami.

Y entre actuación y actuación, llegó el espectáculo de transformismo de la canción de la escritora Marisol Torres,  las versiones de los Ramones de Indio del Gruta77 y el espectáculo de bondage  “Cuerdas poéticas” de Pilar Aldea. Entonces, me di cuenta de que ser poeta es una incomodidad, como lo es cantar a los cuatro vientos la mediocridad. Que no mola desnudarse ante los demás para mostrar que somos marionetas. Pero que si no lo haces, si no te mojas, si no te incomodas, pues te comes, en lugar del salchichón, una verdad hecha a medida con photoshop.  Y que con el  pensamiento activo, crítico y afilado,  por lo menos te reservas el derecho de decir “No”. Así que aunque no se gane ni para el bocata, merece la pena ser poeta de Canalla Ediciones.

Las cuerdas poéticas de Pilar Aldea y Ana fotografiada por Diablo

Las cuerdas poéticas de Pilar Aldea y Ana fotografiada por Diablo