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Un amigo, que ha tenido la suerte de pasear por Noruega me ha traído como recuerdo un serio libro (por peso y apariencia) titulado: «Norwegian National Recipes. An inspiring journey in the culinary history of Norway» (o sea, Recetas Nacionales Noruegas. Un viaje inspirador por la historia culinaria de Noruega) de la periodista Ardis Kaspersen y el cocinero Arne Brimi.

Un recorrido ilustrado que comienza por el Norte del país con platos como el cordero estofado, el halibut (pescado de profundidad) con repollo o carne de reno en diferentes preparaciones. Al llegar a la región de Trondelag, en el centro del país, entre recetas de langostinos y cangrejos me encuentro con la ¡tortilla de patatas! (Potetomelett, según reza el título de la receta en noruego).

En lugar de patatas confitadas en aceite de oliva virgen extra, la receta indica que se realiza con patatas cocidas. Además lleva cebolla gratinada, nata y media cucharadita de nuez moscada.

Por último, dispone que, patatas y huevos batidos deben gratinarse al horno con un poco de mantequilla, en lugar de cuajar en sartén como, por definición, se hace cualquier tortilla.

Para decorar, eneldo, en lugar del perejil de Karlos Arguiñano.

Y no dudo que la receta sea de tradición noruega, pero a juzgar por la foto del libro, la globalización llega hasta el corazón del Norte de Europa.

¿No les parece?


Para la próxima,  ciberactivistas gastronómicos recomiendan probar con la receta española. Menos mal que ya queda poco para el próximo enCrudo y que El Chef ha muerto.

Cuando voy a Estados Unidos me engancho con los programas gastronómicos. Uno de los que más me gusta es el de Andrew Zimmern, «Bizarre Foods», de Travel Channel. De vez en cuando me da el punto y entro en su página en Internet a ver por dónde se ha paseado y el otro día me encuentro una receta: Gazpacho.

Toda mi admiración se quedó congelada cuando comencé a leer la lista de ingredientes: zumo de tomate, orégano seco, albahaca fresca, aceite de oliva virgen, ajo fresco, salsa picante Crystal, zumo de limón, vinagre, salsa Worchestershire, tomates fresco, pepinos, pimiento verde y cebolla roja.

Y aunque cada familia tenga su propia receta para la humilde y sencilla sopa fría española y aunque existan muchas variedades dependiendo de los ingredientes (ya iremos por los mil entre las aportaciones de Alberto Herraiz y la Duquesa de Alba escritas por Eva Celada), esto nada tiene que ver con un gazpacho.

Total, que lo puse en mi muro Facebook y Carmen Fuente de Caracol Picante me tomó el testigo: «Hay que decir que al pan, pan y al vino, vino» y puso un comentario. Después me animé yo a poner una receta. Y entonces intervino el historiador y profesor en la NYU,  además de aficionado a la gastronomía, James Fernandez: «Take Back the Soup«; ¡sois ciberactivistas defendiendo el patrimonio cultural español de los insidiosos ataques de la globalización!».

Entonces me puse a mirar las recetas de gazpacho publicadas en otros medios estadounidenses. En The New York Times, la afición por hacer el gazpacho picante se mantiene, así como la de poner ingredientes chocantes: tomates, pepinos, cebolla roja, pimiento verde, pimiento rojo, jalapeños, comino, sal, pimienta de cayena, vinagre y 8 hojas de gelatina.

Seguí con la búsqueda y me encontré que el uso de la  salsa Worchestershire para el gazpacho también se prodiga en el Reino Unido. En el portal allrecipes.co.uk además de la salsa en cuestión, el gazpacho clásico lleva zanahoria, cilantro, zumo de tomate, zumo de limón, vinagre, ajo y aceite de oliva.

En Kansas City la idea es poner azúcar al gazpacho y eso que está hermanada con Sevilla.

Definitivamente, hay que tomar partido y pasar a la acción. Es el momento de explicarnos, porque está claro que cuando hablamos de gazpacho con un estadounidense o con un inglés no siempre estamos hablando de los mismo (algo parecido ocurre con las tapas).

Es el momento del ciberactivismo gastronómico.

Anonymous Gastronomicus.

¿Un nuevo caso de Ven Cabreira después de «El Chef ha muerto»?

Y por si acaso, aquí está la versión seria de la receta del gazpacho en Wikipedia en inglés y en español.

Todo empezó con un desayuno canalla. Se nos ocurrió hacer un fanzine gastronómico, en estos tiempos de revistas digitales. Recuperar el espíritu de resistencia de los Ochenta en clave gastronómica. En un mundo de colores y primeros planos, nosotros apostamos por blanco y negro y mirada general para no perder el sentido del detalle.

Hemos sido honestos y respetamos los resultados de la encuesta a la que han respondido miles de internautas.

Aquí está:

Sí, se llamará EnCrudo (que también es un grupo de música, al que hemos pedido permiso para usar su nombre para este proyecto, que financiaremos a tocateja el pintor y la escritora).

Los fanzineros que se han subido al escenario de esta primera fiesta son:

Arturo Pardos, El Pingue (Roberto González Paredes), Fernando Huidobro, Gonzalo Valle-Inclan, Iñaki Berazaluce & Adrián Dominguez,  Javier Reverte, Luis Varona, Pintxo (El monstruo de las galletas), Peruanovolador ,  Quique Ferrari, David Farran de Mora, Curro Lucas, Alex Pereira (Coachinero), Julio Montero, Sara Cucala y quien se quiera seguir apuntando (el único requisito para participar es que no haya sido publicado en Internet el texto que quieras enviar a yacosta33@gmail.com).

Los participantes son poetas, escritores, bloggers, periodistas, pintores, cocineros, músicos y aficionados a la gastronomía con algo en común: el punto canalla.

Jacobo Gavira lo resume así en palabras:

 «Encrudo es un Fanzine en papel, pero puede ser una fiesta o un encuentro. La gente se está apuntando, pero no sabemos cuando saldrá, cuando será.  ENCRUDO no se cuece, está hecho por que no se hace, por que anda por la calle libremente solo hay que esperar o encontrarse con el fortuitamente, pero que es entonces? es  continuo movimiento, a veces se para y podemos charlar un rato, ver, leer, pero pronto se escapa y ya está en otro lugar, se imprime o se comprime, se expande o explota».

De forma gráfica es más explícito:

Traduzco: Visión caleidoscópica de la arquitectura Negra, Urbana y Canalla de la gastronomía.

EnCrudo ya empieza a oler a tinta y papel fotocopiado.

Esta mañana, a las doce de la madrugada (los escritores también madrugamos, a veces) me encontré con el pintor y colega Jacobo Gavira. Pensaba tomarme un café americano y un minicroissant, pero primero tocó pasear por media Gran Vía, en busca de un estanco que acatara la bajada del precio del tabaco de estos días. Fracaso. Después de pagar lo de hace un mes, nos derrumbamos con hambre de poetas en la terraza del Mui, localizada estratégicamente frente al chino de urgencia del barrio. Directamente, ni café, ni mini nada: Tortilla, ensaladilla y repetidas cervezas (a punto estuvimos de rellenar con litrona del chino, pero las chicas de la calle Ballesta guardan siempre por el orden  de las cosas).

Total, que entre pincho y pincho, hablamos del 15 M, las asambleas, la resistencia y, como no, de El Chef ha muerto.  A uno de sus personajes, Linda Meyer, rebotada con las desigualdades le dio el punto de ponerse a hacer resistencia gastronómica y, de pronto, la chispa.

Vamos a hacer un fanzine gastronómico. En blanco y negro. En A-5 (la mitad de un folio) y en papel, sí, en papel.

Vamos a liar a unos cuantos a estrujarse las neuronas para que pasen del multicolor al blanco y negro fotocopiado. Y si alguno más quiere participar, abiertos estamos a propuestas en yacosta33@gmail.com De toda la pasta que ganemos, aseguramos repartir migajas, que viene como anillo al hecho gastronómico :-).

Por ahora, sólo una duda y se refiere al nombre: EnCrudo o Engrudo.

Y como las redes sociales están para esto, pues preguntamos:

Nota: Eso sí, los resultados de esta encuesta no serán estrictamente vinculantes, que nunca se sabe.