Un amigo, que ha tenido la suerte de pasear por Noruega me ha traído como recuerdo un serio libro (por peso y apariencia) titulado: «Norwegian National Recipes. An inspiring journey in the culinary history of Norway» (o sea, Recetas Nacionales Noruegas. Un viaje inspirador por la historia culinaria de Noruega) de la periodista Ardis Kaspersen y el cocinero Arne Brimi.
Un recorrido ilustrado que comienza por el Norte del país con platos como el cordero estofado, el halibut (pescado de profundidad) con repollo o carne de reno en diferentes preparaciones. Al llegar a la región de Trondelag, en el centro del país, entre recetas de langostinos y cangrejos me encuentro con la ¡tortilla de patatas! (Potetomelett, según reza el título de la receta en noruego).
En lugar de patatas confitadas en aceite de oliva virgen extra, la receta indica que se realiza con patatas cocidas. Además lleva cebolla gratinada, nata y media cucharadita de nuez moscada.
Por último, dispone que, patatas y huevos batidos deben gratinarse al horno con un poco de mantequilla, en lugar de cuajar en sartén como, por definición, se hace cualquier tortilla.
Para decorar, eneldo, en lugar del perejil de Karlos Arguiñano.
Y no dudo que la receta sea de tradición noruega, pero a juzgar por la foto del libro, la globalización llega hasta el corazón del Norte de Europa.
¿No les parece?
Para la próxima, ciberactivistas gastronómicos recomiendan probar con la receta española. Menos mal que ya queda poco para el próximo enCrudo y que El Chef ha muerto.










