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Hannah Collins inauguró ayer una muestra fotográfica en IvoryPress  Art + Book Space en Madrid con el nombre de The Fragile Feast (El festín frágil). Son sólo una veintena de fotografías que aparecen en un libro con el mismo nombre y que presentará la autora junto a Ferran Adrià el próximo 24 de enero a las 19.00 horas en esta galería.

En el libro aparecen cientos de fotos, en las que el lprincipal objetivo no es la belleza ni la seducción, como podría ser el del porn food, sino la reflexión. La artista viaja por Japón, Ecuador, Colombia,  Italia, Francia, Reino Unido, Grecia y España para mostrar el origen de los ingredientes de los platos de elBulli.

Impacta ver en medio de un campo en Latacunga (Ecuador) dos cajas como dos féretros llenos de rosas que se servirán a los afortunados comensales del que fue el primer restaurante del mundo.

Inquieta ver desde atrás las casas de los pescadores gaditanos que obtendrán las ortiguillas que llegarán al plato y al marinero subsahariano en el barco que busca los pepinos de mar durante su descanso comiendo una fruta.

El romanticismo de las huevas frescas se viene abajo con el plano de la trucha de la que proceden y sorprende que el agua con la que se elaboraba el postre llamado “Estanque mentolado” sea de Llanllyr, una granja cercana a la ciudad de Lampeter en el condado de Caredigion, Gales.

Un libro para la reflexión sobre la fragilidad del festín de la alta cocina, que sin la globalización y los ingredientes, pescadores, subsaharianos, ganaderos y agricultores, no es nada.  Y si no, que se lo pregunten a los chefs japoneses que sufren la devastación de parte de su mar y de su tierra.

Después de una semana de lanzar la pregunta que Ferran Adrià nos hizo: ¿Es enCrudo tendencia? Aquí están los resultados de la encuesta:

Y mientras siguen moviéndose los 250 ejemplares del número cero y los 300 ejemplares del número uno. De mano en mano. La escritora Lucía Etxebarría, el chef Pedro Subijana, el viejo rockero Juan Mari Arzak, el cocinero Andoni Luis Aduriz y hasta el mismo Galdós.

Y ahí seguimos, Acosta&Gavira dándole vueltas.

La tendencia es acción.

El fanzine gastronómico enCrudo pasa de mano en mano y acaba de llegar a la del cocinero Ferran Adrià.

El ejemplar 77 del número uno de enCrudo está ahora a la izquierda de su naranja de la creatividad, esa que usa para expresar su idea sobre  creación y cocina.

Lo primero que dijo al ver el fanzine fue: “Me encantan las locuras“.

Lo demás fue un ir y venir de palabras. Pensamientos que se dicen en alto. Entre las frases más comprensibles: “Para que digan que en estas épocas no se puede hacer nada, ¿verdad o no? ¡eh!”. Y al pasar las páginas: “¡mira, mira, eh!”.

Cuando levantó al vista, preguntó: “¿Esto es tendencia?”.

Responde tú:

Misturando en Perú

Publicado: 13/09/2011 en Chefs, El Chef ha muerto

En Lima sólo se hablaba de Mistura, la feria gastronómica que atrae a miles de peruanos a probar platillos de su cocina y a algunas decenas de cocineros de Latinoamérica y de Europa, preferentemente España, para hablar de cocina a futuro.

Mistura es popular. En mesas de plástico y en el césped del parque donde se celebra, los visitantes se sientan a probar lo que más desean, tras alguna espera durante las horas punta.

En los carteles de los puestos, un mar de nuevo y rico léxico con el que necesitaría toda una vida para familiarizarme. Así que lo importante, la esencia. Y esa es, en Perú, la mezcla, es decir, la mistura.

Por eso los cocineros latinoamericanos se han reunido por primera vez en Lima en el contexo de Mistura para pregonar que “Latinoamérica tiene mucha salsa”, con el objetivo de que la población se sienta orgullosa y confiada en el futuro.

El cocinero peruano Gastón Acurio pidió unidad entre los cocineros como fundamento a este movimiento que se inicia y que busca la evolución económica y social con la gastronomía como excusa.

Para Gastón Acurio liderar esta revolución es su misión.

Los cocineros, y, especialmente Gastón Acurio en Perú, ya no son sólo cocineros. Una vez más, lo vuelvo a pensar: El chef ha muerto.

El restaurante elBulli cerró el pasado 30 de julio. En la prensa se repitieron los mismos titulares durante semanas: “Adiós a elBulli”, “elBulli sube a los cielos”, “elBulli ya se transformó en mito” (desafortunada coincidencia con la muerte de Amy Winehouse). Pero, entre ellos, el titular más popular fue el que hacía alusión al biblíco momento de “La última cena”, celebrada el mismo día del cierre.

Y como en la última cena, en la de elBulli, también asistió un Judas: las redes sociales. En Twitter los cocineros y los propios invitados se encargaron de desvelar el misterio y de añadir picante cuestionando las ausencias entre los agraciados con la celebración del mítico cierre del que fue el mejor restaurante del mundo.

Unos días antes, en una entrevista que Ferran Adrià me concedió para la revista brasileña Status, me aseguraba que a esta cena estaban invitados familiares y amigos. Y no quiso entrar en más detalles. Pero gracias a Twitter, el secretismo sucumbió.

Aquí la comanda de un invitado (ignoro si familiar o amigo) con sus 48 platos (incluida la espuma de humo que lo hizo famoso y el melocotón melba de cierre y homenaje a Escoffier):

Y es que las redes sociales volvieron a ganar esta partida. En ellas se pudo encontrar más documentación que en cualquier artículo de prensa sobre este momento que algunos padecieron como tragedia bíblica y otros como una fiesta que acabó a las tantas en las aguas de la cala Montjoi.

En Twitter se prodigaron fotos de los platos, de las mesas, de los manteles firmados, de los invitados, del pastel y de las comandas. Con aumentar un poco esta foto que acompaña el post y que difundió René Redzepi podemos saber que N. Rothschild  no es amante del cilantro y que prefiere prescindir del alcohol.

Con esto a uno le da por pensar que es tiempo de replantearse la esencia de profesiones como periodistas, investigadores privados…

Y tras la última cena, cuando ya sólo cabe la resurrección, es momento de proclamar que “El Chef ha muerto”: Para volver a construir, primero habrá que deconstruir.

¡Gracias Ferran!

Ayer fue la presentación de El Chef ha muerto en La Central de Barcelona y el lujazo, además de la gente que vino, entre ellos mis colegas Xavier Agulló y Carlos Rondón que venían dandole vueltas al COOKCIRCUS, fue Joan Roca.

Siempre pensé que Joan era el cocinero poeta y ayer lo confirmé. Me dejó embelesada con su relato sobre nuestra amistad y sobre sus emociones con la novela.

Dijo que la novela le atrapó desde el principio y que entre líneas descubre las entrañas de la alta gastronomía. Que saboreó las descripciones de los platos y de los vinos. Que disfrutó reconociendo entre líneas los paralelismos con la realidad del mundillo de la alta gastronomía. Que le fascinó el investigador Ven Cabreira: “un tipo entre Torrente, Carvalho y Colombo”. Y que sólo esperaba que la próxima novela no fuera sobre el asesinato del segundo mejor cocinero del mundo 🙂

Y para acabar un maridaje canalla y vengativo en mesa de alta cocina: Pulpo en salpicón y empanada de pulpo con gin-tonic y mucho cava.

Gracias a todos y especialmente a Maria Calabuig por su Fever Tree, a A Ruta Gallega por su empanada, a Virginie por la cariñosa acogida en La Central y a Diana Fyss de Zazie’s bag por sus fotos (la que aparece en la solapa del libro y las de la presentación) y por su trabajo en la organización de este sueño hecho realidad.

Nota de prensa de la presentación.

Algunos Chefs van cayendo. Se acercan con miedo, ojean de lejos el título, te miran con desconfianza y terminan abrazándose a él, porque está claro, ya es una realidad: “El Chef ha muerto“.  Y si no, que se lo pregunten a Sacha.

Esta mañana en la Plaza Mayor el cocinero del márketing, Andrea Tumbarello, ha presentado su libro exhibiendo trufa negra, que como su nombre indica, es un thriller en sí misma.

Tumbarello es canalla como él solo (será por lo del sur de Italia) y si no, atentos a la explicación del por qué de su restaurante: “Un día fui a comer a Don Giovanni y como no me gustó, lo compré”.

También es un amigo de sus amigos, y, su libro “Andrea y sus amigos”, está hecho por ellos: todos le han hablado (con la ayuda de los periodistas Ricardo F. Callejo y David Romero) sobre los productos que más le gustan al italiano.

Justo cuando terminó su plato de trufa y pasta, Sacha se marchó corriendo: “O sigue hablando o habrá que probarlo y vaya usted a saber”.

Otros se quedaron un rato más, pero el plato sólo alcanzó a probarlo Miriam de Gourmets.

Entre los que permanecieron: Joaquín Felipe de Europa Decó, Iñaki Camba de Arce,  Ricardo Sanz de Kabuki, Juanjo y Mercedes de Mui y La Tasquita de Enfrente y Abraham García de Viridiana.

Abraham García me miró de reojo. Se acercó a Aida, la librera, y le pidió “El Chef ha muerto”. Aida, despistada intentando quitarse de encima a un mariachi empeñado en que tenía nariz de chocolate, se disculpó: “Acabo de vender el último”. Abraham, sin dudarlo, se acercó a mí y en un susurro me soltó: “Vas a morir de éxito”.

Esta noche no duermo. Suena amenazante.