De por qué un canalla no debe hacer flan de huevo

Publicado: 05/11/2011 en El Chef ha muerto, Literatura y gastronomía, Recetas literarias

Los canallas no estamos hechos para la nostalgia. Te acuerdas de tu abuela, del flan que te hacía cuando eras pequeño (el de verdad, no el de los polvos) y vas y quieres volver a hacerlo. Y como era el que hacía la abuela, pues te vas a la estantería a por un recetario viejuno y manos a la obra.

Cuando ya está la leche calentándose al fuego con la vainilla, vas y lees la parte superior de la receta en la que pone: “8 personas”. ¡Dios pero si vivo sólo con una gata que nunca quiere comer lo mismo que yo! Intentas corregir. Quitas la mitad de la leche (así, a ojo).

De pronto te llama Rafa por teléfono para quedar y, claro, tú sigues a la faena. Pones el azúcar a calentar mientras se lo vas transmitiendo con el móvil pinzado entre hombro y oreja a tu colega, quien, casualmente ha trabajado en alguna cocina. A los segundos, cuando intenta convencerte de que lo mejor es quedar en otro bar, te advierte: ”Y cuidado que no se te empanice”. “Empa…qué?”

Miro al recipiente y ya sé de lo que habla. Unas bolitas de azúcar han usurpado el lugar que debería ocupar un caramelo líquido. Cuelgas a tu colega medio cabreada diciendo aquello de: “Ya hablamos que estoy muy ocupada” y te propones hacerle la guerra al empanizado.

Intentas lavar la cacerola con el azúcar apelmazada en el fondo y se produce el terror en el fregadero. ¿Pero cómo se quita esto?

Respiras y recuerdas las últimas palabras que has leído de Freud. En otra cacerola lo vuelves a intentar y se medio vuelve a empanizar, pero al final, piensas que no se notará.

Revisas la receta y, claro, si has quitado la mitad de leche, pues habrá que quitar la mitad de huevos, pero, como está hecho a ojo, pues le pones un huevo más que, total, no se va a notar.

Y ya por fin, al horno. Media horita dice el libro. Y lo dejas. A los 25 minutos te acuerdas y reaccionas: “Si tiene la mitad de ingredientes, a lo mejor, necesita la mitad de tiempo”. Apagas con urgencia el horno y, ahora, a enfriar durante dos horas (¿o será una hora y media porque tiene la mitad de ingredientes?).

Cuando lo sacas de la nevera sólo tienes dos opciones: o soñar que vuelves a la infancia o leerte enCrudo.

Definitivamente, El Chef ha muerto.

(Por cierto, me ahorro la foto…)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s