Me encontré en un Congreso de Comunicación con una lectora empedernida y una escritora en ciernes: Beatrice Vacher. Le hablé de la novela y me encontré con esta reseña, emotiva y entusiasta. ¡Gracias! ¡Y ojalá pronto se pueda leer la novela en francés!

C’est ainsi, le chef est mort ! Le grand, le seul, l’unique. C’est dire si la perte est immense ! Le monde gastronomique est en deuil et, pire, on n’est même pas sûr que ce soit un accident… Yanet me racontait il y quelques jours, comment l’idée de ce livre lui est venu. J’en rie encore et vous laisse le découvrir dès les premières pages du livre. Oui, il s’agit d’un roman, un p’tit noir qu’on déguste au moment du coucher, désopilant qui plus est. Il a tout pour plaire : un détective, Ven Cabreira, à côté de la plaque et qui ne se nourrit qu’aux boîtes de fabada (rappelons qu’il s’agit d’un plat typique asturien, savoureux et plantureux, mais qu’en boîte, c’est franchement gerbi), doit enquêter sur la mort du fameux chef. Pour cela, il se fait passer pour un commissaire du guide Michelin et écrème les plus grands restaurants du monde en compagnie des jaloux, envieux, maffieux, véreux et autres personnages plus que douteux, alors qui lui, pauvre Ven ne rêve que de White Horse et de fabada, un désastre. Seules Lucy et Linda rayonnent de leur désir de beau, bon et doux, quoique sans grand scrupule non plus. Peu importe, on adore nos trois héros qui parcourent l’Espagne, la France, la Norvège, l’Italie et même la Chine et le Japon… Je me demande ce que je vais faire à dîner ce soir car on m’a barbotté mon livre de cuisine et ça ne me fait pas rire du tout. Faudrait pas s’étrangler au poulpe vivant ! Gloups, j’ai lâché le morceau ! Ne vous reste plus qu’à lire la suite : aux éditions NUG, «El chef ha muerto» de Yanet Acosta.

Seguir en su blog Histoires de la vie quotidienne.

el chef

Este sábado, 15 de diciembre, a las 19 horas, El chef ha muerto se leerá en la Librería Burma, en la calle Ave María, 18 de Madrid.

Habrá charla con lectores y alguna sorpresa de Noches sin sexo.

 

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Una reflexión sobre tirar comida para la cadena Ser.

Imagen de la guía Michelin

Acabo de encontrar una sección maravillosa en la web de la Guía Michelin: Preguntas frecuentes. Bajo este simple epígrafe se encuentra una batería de auto-preguntas y auto-respuestas, que se podrían calificar de auto-ayuda.

Entre ellas aquí está mi favorita:

¿Es La guía MICHELIN una guía francesa?

La guía MICHELIN es francesa en Francia, es española en España y japonesa en Japón.

¿Será este su éxito?

Para saber más: Tinta de calamar en la cadena Ser.

Pesadilla en la cocina 2

Cada vez más gente piensa lo mismo. Pesadilla en la cocina sigue un guión, pero Alberto Chicote es tajante:

«Nada de nada. Lo que ves es exactamente así».

Y a uno se le sigue quedando la idea del guión, porque un espectador es, sobre todo, incrédulo.

Así que aproveché y hablé con la productora del programa para conocer los intríngulis:

¿Salen actores en los programas?

Nos sería imposible encontrar tan buenos actores.

¿Hay guión?

No. Hay trabajo de casting de restaurantes y trabajo de edición cuando se termina de grabar un programa.

¿Cobran los restaurantes que se presentan?

No, aunque la reforma del local y otros regalos van por cuenta del programa.

¿Cómo se eligen?

Algunos se eligen entre los que escriben al programa, mientras que otros son elegidos por el propio equipo del programa que busca activamente locales con problemas.

¿Cuál es el criterio para seleccionar el restaurante que entra al programa?

Se selecciona el caso más potente, el que llegue al espectador.

¿Conoce Alberto los lugares antes de ir?

No, pero sí parte de su propio equipo de cocina que estudia la carta y el lugar. Así, Chicote adelanta parte de su trabajo cuando llega al restaurante y propone el cambio de carta.

¿Cómo es posible que parezcan sacados de una peli los dueños y empleados de los restaurantes?

Estamos rodeados de excéntricos. La realidad supera la ficción.

Para saber más ver la entrevista a Chicote y la opinión de la autora sobre el programa en Tinta de Calamar.

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Para acabar el año y quizás esta era mundial, sacamos el cuarto número del primer y único fanzine gastronómico que se edita en papel y va de mano en mano, enCrudo.

En este número:

  • Las latas latosas de Falsarius Chef.
  • Jordi Roca muestra su arte dibujando al helado Rocambolesc. 
  • Un enCuentro punk con el músico Luis Brea.
  • El chef valenciano Ricard Camarena y su perfil de Canalla Bistrot.
  • El escritor Miguel Aguerralde se va de Tapas negras.
  • Y el periodista Carlos G. Cano relata cómo fue Mi primera sangre (encebollada).
  •  El escritor y editor Marcus Versus sirve sus micropoemas.
  •  Y para definir la comida canalla, la escritora y fotógrafa Laura Muñoz.
  • Alessia Cisternino & Sergio Jiménez hacen la lista de la compra.
  • Y para los aventureros, gastronomía entre leones de la periodista Raquel Contador .
  • In english, The Fruit Sonet by Ione Harris. 
  •  Y la bloguera Lía Cice habla de La blogosfera en su despensa y Salvador Castellá pone la contraportada en dibujo.
  • Rafa Prades desvela la receta de la solterada y Nuria Blanco los secretos de los platos que miran mal.
  • El gran Interrobang salpica con San Martín y Marta Lorca con sus palabras encadenadas.
  • Paco Ybarra habla del Tesoro descubierto y la cocinera Suraia Abud, de la búsqueda de una burrata.
  • El fotógrafo Hugo Quejido retrata los bares; Jorge Gutiérrez, la mafia en la mesa y Roberto Gómez, los Númerus Clausus.
  • Sacha Hormaechea pone su Tartera errante y Gonzalo del Valle Inclán, su Revoluccionario.
  • Y todo ello aderezado de ilustraciones y diseño de Jacobo Gavira y de la redacción y edición de Yanet Acosta.

 

Una nueva receta inspirada en la novela negra El Chef ha muerto.
El investigador privado Ven Cabreira sigue inspirando posts.
Gracias.

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«I: MEJILLA A LA SAL.
Bernard Van Leer, el director del  Congreso Munidal de Cocina,
se sienta frente a los micrófonos que esperaban al Chef.
Pero sólo está él. Solo.
Los cámaras, por si acaso, comienzan a grabar.
El director respira hondo, abre la boca y baja los ojos.
Ni una sola palabra.
El sonido se ahoga en su garganta.
Sube el cuello y estira hasta el flequillo.
Más de seiscientos ojos le observan. periodistas de todo el mundo que han venido a la inaguración especialemnte para ver al Chef.
Van Leer aprieta los pulos bajo la mesa y acerca la cara la micrófono:
– Señores, el Chef ha muerto.
Una lágrima de sal resbala por su mejilla.»
         – EL CHEF HA MUERTO- YANET ACOSTA-
 

Paseos y cocina. Cine y cocina. Encuentros y cocina. Sexo y cocina. Emoción y cocina. Intriga y cocina. Música y cocina. Muerte…

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Después de varios programas de Pesadilla en la cocina con Alberto Chicote, llegué a una conclusión: la pesadilla son los dueños, pero en la cocina, en las redacciones y en muchas empresas.

El artículo completo está en el blog de la Cadena Ser, Tinta de Calamar.

Hoy me levanté festejando el 13 de noviembre leyendo a mi tocayo de día Robert Louis Stevenson. Y para celebrarlo, un cuento escalofriante «Janet la contrahecha» publicado en La isla de las voces, en una edición de 1985 de la editorial Siruela prologado por Jorge Luis Borges.

Decía Borges:

«Me es tan difícil escribir sobre Stevenson como escribir sobre un amigo íntimo»

Y Stevenson siempre vuelve, como el recuerdo de un amigo de la infancia, con el terror de la dualidad maligna, con el sueño del viaje lejano y  la rica soledad de la vida.

También regresa con frases que saboreas como la que habla del protagonista de «Janet la contrahecha»:

«No cabía la menor duda de que el reverendo Soulis había pasado demasiado tiempo en la universidad. Se interesaba y se preocupaba de muchas cosas además de la única verdaderamente necesaria».

Cuando hago memoria gastronómica de su lectura, recuerdo el vino que paladeaba con sus amigos el Doctor Jeckyl y de la despensa llena de vinos de Mr. Hyde. Pero, Mr. Utterson, el abogado:

«Cuando estaba solo bebía ginebra para castigar su gusto por los buenos vinos, y, aunque le gustaba el teatro, no había traspuesto en veinte años el umbral de un solo local de aquella especie».

Así que hoy brindaremos, con vino y, después, con ginebra.

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Un 11 de noviembre en una Rusia que imagino fría nació Fiódor Mijáilovich Dostoyevski. Para recordarlo, de escorpión a escorpión y como bípeda agradecida, aquí está la dedicatoria que preside la novela El Chef ha muerto:

“La gente, incluso la mala gente, 

es mucho más ingenua y bondadosa 

de lo que nosotros nos figuramos. 

Sí, y también nosotros”.

Los Hermanos Karamazov

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski