Y es que esto de comer pulpo vivo, puede hasta matar al chef. Mañana será un día de celebración del periodismo gastronómico y de la evolución de la gastronomía en nuestro país contada a través de periodistas como Paz Ivison, Cristino Álvarez, El Comidista o quien les escribe.

Un placer poder compatir una noche de lujo y homenaje a la prensa gastronómica en el Teatro Calderón de Madrid.

HAVANA 7. HISTORIAS QUE CUENTAN DEL PERIODISMO GASTRONÓMICO
CUÁNDO: Martes, 11 de marzo de 2014, a las 20h.
DÓNDE: Teatro Calderón (Atocha, 18. Madrid)
CON QUIÉN: Mikel López Iturriaga, Paz Ivison, Cristino Álvarez y Yanet Acosta. Presenta, Darío Barrio.

Aforo limitado. Imprescindible invitación. Si quieres asistir, escribe a confirmohavana7@duendemad.com

Para más información, entrevistas con los ponentes, fotos y acreditaciones,
Paloma F. Fidalgo
pfidalgo@duendemad.com

Una entrevista a Yanet Acosta por Roser Herrera con motivo de la publicación de la novela «No hay trabajo bueno»

Avatar de agencialetraspropiasPost Scríptum, el blog de la agencia literaria letras propias

DSC2587Hemos entrevistado a Yanet Acosta, una de las autoras que representamos, cuya novela «No hay trabajo bueno» está incluida en la colección de novelas eróticas, que podéis encontrar junto a varios periódicos desde principios de año, llamada Sensual Colection. 

Para presentarte: dinos una frase o idea que te defina o con la que estés totalmente de acuerdo.

“No hay nada, ni tan siquiera el crimen, más opuesto a la poesía, a la filosofía, a la vida misma, que este incesante trabajar” del filósofo americano del siglo XIX Henry David Thoreau.

 ¿Por qué escribes literatura erótica?

Es un reto conseguir hacer la boca agua a un lector con la descripción gastronómica, como hice en El chef ha muerto. Conseguir excitar a alguien con una narración es aún un reto de más complicado y, de alguna manera,  seductor para cualquier escritor.

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La reivindicación del patrimonio de la humanidad más global: La comida en la calle

No hay trabajo bueno portada Sensual Collection

Tal día como hoy hace nueve años, los periódicos en España abrían sus ediciones de la mañana con el incendio del edificio Windsor en Madrid. Como cuchillas sus palabras se centraban en declarar como posible responsable a una trabajadora que había fumado un cigarrillo en el despacho. Unos días más tarde aparecieron las imágenes de sombras sospechosas rebuscando papeles entre las llamas…

Aquí arranca la  novela No hay trabajo bueno, en la que el poder se confunde con el placer y en la que la venganza se desata a sus anchas en el «lejano Oeste» que es el Madrid de las oficinas desde el otro «alejado Madrid», el que se encuentra al otro lado de El Retiro.

Esta novela, cargada de erotismo, habla de Madrid y su gente desde la mirada acerada del género negro y el western.

Si tienes preguntas para la autora, hoy es el día, porque estaré disponible en el chat del periódico La opinión de Murcia a las 17 horas.

La novela No hay trabajo bueno se podrá adquirir este sábado, día 15 de febrero con La Opinión de Murcia. El sábado 1 de marzo con La Voz de Almería y el 23 de marzo con Diario de Mallorca.

No hay trabajo bueno también se puede comprar en formato ebook en Amazon.

Portada de La cocinera de Himmler

Para quienes nos gusta la Historia, la cocina y el asesinato por venganza justiciera, La cocinera de Himmler nos resulta un «bombón». Sin embargo, el último libro del francés Franz-Olivier Giesbert, director del semanario de izquierdas Le Point en Francia, no es una novela ni un ensayo, sino más bien un ensayo histórico novelado.

En La cocinera de Himmler, su autor nos cuenta la cruenta Historia de Europa en el siglo XX, que comienza con el brutal genocidio armenio por parte del imperio otomano en 1915 y que fue antesala al terrible holocausto nazi. Para contar este siglo de Historia, el autor toma como recurso el personaje de una mujer de 105 años de edad, una armenia que escapó a la muerte durante toda su vida y que ahora, en la antesala del final de sus días se pone a escribir sus Memorias en cuatro cuadernos azules con resortes.

Esta mujer entraña también el sufrimiento del género femenino. Desde antes de menstruar fue violada por un par de turcos. Más tarde, volverá a ser violada por un nazi, pero siempre sale adelante a través del amor y su potente deseo sexual que le lleva de un amante a otro y de una parte del mundo a la otra. No obstante, su secreto para conseguir una larga vida no ha sido solo el sexo y el amor, sino también la cocina, el poder curativo de la hierbas y la venganza  justiciera.

Para una novela al uso se trata  de un personaje inverosímil, pero Giesbert consigue la empatía con ella y que la sintamos tan real como sus platos: el plaki armenio -un guiso de verduras y judías blancas- que aprendió de su abuela; las berenjenas a la provenzal; y el flan de caramelo cuya receta heredó de su madre adoptiva.

«Gracias a mi madre y a mi abuela me convertí en cocinera, en una cocinera de éxito, aunque nunca haya recibido los honores de la guía Michelin».

Entre sus invenciones de éxito: el pollo a la crema de ajo y alcachofa fue una de sus primeras creaciones y con la que sedujo a quien sería su marido. Tras huir a París, lo primero que tomó fue una sopa de albahaca con queso, que también reprodujo cuando abrió su primer restaurante. La brandada de bacalao, a la que ella añadía ajo y guindilla, fue el plato único que tomaba  un ilustre escritor, quien simboliza el potente ambiente antisemita entre los intelectuales de derechas en Francia en esa época, y el culpable de que su marido fue declarado judío. También fue el plato de Himmler cuando entró en Francia, junto con un foie gras al oporto con compota de cebollas e higos. Sin embargo, para este personaje cocinó más platos con los que buscaba atenuar sus terribles dolores de estómago junto con su médico Felix Kersten, como pastel de berenjena, bacalao al ajo, picadillo parmentier de cangrejo a la trufa y al ajo y tarta de manzana sin masa.

Para los nazis la alimentación de los soldados -algunos de sus inventos aún son utilizados por ejércitos modernos, como la pastilla de combustible para calentar las latas de comida- y la utilización de la fitoterapia era muy importante. Y nuestra cocinera le propone a Himmler que reduzca sus raciones de carne «lenta y discretamente» para deshabituar a generaciones futuras. También Hitler cuidaba al extremo su dieta y contaba para ello con dos dietistas: Marlene von Exner y Constance Manziarly. Pero la cocinera de Himmler triunfó ante el Führer con puerros con vinagreta de trufa, lasaña vegetariana y tarta de manzana. Aunque como ya lo han hecho otros investigadores, en la novela se pone en duda el vegetarianismo estricto de Hitler, de quien dice adoraba las salchichas y los pichones rellenos.

Al acabar la guerra la cocinera huyó a los Estados Unidos, donde siguió sobreviviendo como cocinera. Allí, su comida no triunfaba y tuvo que servir hamburguesas e inventarse una tarta de fresa a la americana. De ahí saltó a China, cocinando para un albanés muchos gulasch, de la carne que encontraba.

El día en que la cocinera recibió la peor noticia de su vida, le abrieron el mejor vino: un Château-Latour de 1934. Pero solo la venganza le dio consuelo.

Entre las frases que saco del libro, les comparto las siguientes:

«Cuando todo va mal, no hay nada mejor que la cocina, todas las mujeres lo saben».

«La generosidad es un regalo que uno se hace a sí mismo».

«Siempre es más difícil recibir que dar».

«Una pena de amor es como la muerte de una madre o de un padre: no se cura jamás».

«No hay nada más estúpido que la gente inteligente. Basta con alabar su ego para manipularlos a voluntad».

«La venganza lo cura todo»

En definitiva, La cocinera de Himmler es una novela que invita a masticar la Historia y a sentir el retrogusto de la venganza de, al menos, una mujer excepcional como su protagonista. Al final del libro, se dan las recetas de algunos de los platos que salen en la novela. No la de la brandada, pero a mí, al acabarla se me abrió el apetito redentor de una tostada con la emulsión de patata, bacalao y aceite. Así que aquí está mi receta de brandada para acompañar esta novela:

Brandada de bacalao de La cocinera de Himmler

Brandada de bacalao de La cocinera de Himmler

Receta de brandada de bacalao para La cocinera de Himmler

Ingredientes:

-50 gramos de migas de bacalao desalado.

-1 patata mediana cocida.

-Pimienta negra.

-Dos cucharadas de yogur natural.

-Un chorrito de leche.

-Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Confita el bacalao en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra durante 5 minutos a fuego muy lento. Después, aplasta la patata cocida y pelada y añádele el bacalao confitado. Agrega el yogur y el chorrito de leche así como la pimienta negra. Mueve ahora la masa con una espumadera y emulsiónala con un poco de aceite de oliva virgen extra. Remueve hasta que la masa tenga una consistencia cremosa. Distribuye sobre una rodaja de pan parte de la brandada y gratínala al horno durante unos minutos. Al sacarla del horno, corónala con una gota de aceite de oliva virgen.

No hay trabajo bueno portada Sensual Collection

Después de la salida de No hay trabajo bueno en el mes de enero de 2014 con el diario Levante, durante las próximas semanas, mi última novela se podrá comprar en formato papel con estos periódicos:

  • Información: Lunes, 10 de febrero.
  • La Opinión de Murcia: Sábado, 15 de febrero.
  • La Voz de Almería: Sábado, 1 de marzo.
  • Diario de Mallorca: Domingo, 23 de marzo.

Es una novela trepidante por el «lejano oeste» del Madrid de las oficinas y el «lejano oeste» del Madrid de Lavapiés, con el punto intermedio de El Retiro de conexión. Personajes de un lado y otro se retan en un duelo de erotismo, sensualidad, amistad y venganza.

Un western urbano y erótico del que estoy dispuesta a contestar cualquier pregunta este jueves 13 de febrero en el chat que ha organizado La Opinión de Murcia. Envía tus preguntas a este link.

Y si lo tuyo es el ebook, aquí tienes la novela No hay trabajo bueno.

Para saber más: Críticas de No hay trabajo bueno.

soy lent green lista de películas gastronómicas

La culpa la tuvo El Comidista y la ñoña Comme un chef (que se estrenó en España como El Chef). En la Filmoteca de Madrid, como todos los años coincidiendo con Madrid Fusión, programan algunas pelis relacionadas con la gastronomía. Este año, además de la inevitable El Festín de Babette, que pese a ser más sarcófago que festín, no hay festival que la obvie, ponían El Chef.

En El Chef todo es previsible e histriónico, incluso la ridiculización de la cocina española de vanguardia (que en Fancia, al igual que en otros países, se conoce como molecular).  La peli relaciona este nuevo tipo de cocina con hidrógeno líquido, probetas, espaguetis azules (un color que provoca rechazo, pues nada hay así en la naturaleza que se pueda comer) y pequeñas pastillas supuestamente concentradas de sabor. El experto español en esta cocina es el actor Santiago Segura, que encarna a un tipo medio loco que juega a los laboratorios. Y bueno, para eso están las pelis, para hacer ficción, pero la verdad es que la cocina patria queda mal  (y eso que en parte la cinta está financiada por un organismo español).

A lo que vamos. Cuando llegué a casa estaba con ganas de cambiar la sensación de desgana y me acordé de que Mikel Iturriaga, también conocido como El Comidista, me hablaba en Twitter en plan coña de una película de los años 70 que se llama Soylent Green, con el joven Charlon Heston de protagonista y que se estrenó en España como Cuando el destino nos alcance.

La película es una distopía que comienza en un hipotético 2022, pero que se siente muy cercano. Hay millones de parados y el petróleo hace mucho que se acabó. Hombres, mujeres y niños se amontonan en las calles de un Nueva York abandonado en el que los coches ya destrozados son el mejor refugio. También hace mucho que no hay comida. Solo la que vende una compañía que cuenta con el monopolio de la industria y de la distribución alimentaria en el mundo, Soylent Green. Sus preparados de plancton con forma de pan y sus latas son esperadas por multitudes que cuando no consiguen la suya entran en protestas y agitaciones que la policía contiene a lo bestia: con palas mecánicas que quitan de en medio la escoria que se manifiesta, aplastándola.

Como contraposición, los ricos, es decir algunos de los hombres más selectos que son quienes además suelen trabajar para esta gran compañía, viven en unos hoteles de lujo con aire acondicionado que refresca sus caras frente a los sudores del calentamiento global. Disfrutan del agua corriente, de la electricidad y del «mobiliario», una guapa chica que eligen como acompañante para su cómoda estancia en esta vida. En sus casas entra algún tomate e incluso puede que un trozo de buey, que se encuentran en el mercado negro a precios estratosféricos.

A medio camino, el poli, Charlon Heston, que entre la corrupción para sobrevivir y el sentido de la justicia comienza a investigar el asesinato de uno de estos «peces gordos» de la Soylent Green.

Es una historia que se va mostrando rápida y que, sobre todo, remueve conciencias, al tiempo que hace brotar la risa. Un peliculón que ya me hubiese gustado escribir, que no vivir.

Al día siguiente cuando fui a «Amores Berros» mi puesto habitual de verduras en el Mercado de San Fernando, casi se me salen las lágrimas de agradecimiento. Y a los dos días, Ángel León, nos siguió hablando de plancton en Madrid Fusión. Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

Soylent Green es de esas películas que no se olvidan y que ahora junto con mi adorada Tampopo y La grande bouffe, entra en mi lista de las mejores películas gastronómicas de la Historia. ¡No se la pierdan! Y, desde luego, espero sugerencias para ir refrescando las 10 mejores pelis gastronómicas. ¿Cuál es tu favorita?

coaching y literatura

Tengo la curiosidad del periodista acrecentada por la del escritor y el jueves pasado me apunté a un curso de coaching. Como profesora intento aplicar algunos de los preceptos del coaching a la docencia, porque creo que los profesores somos en muchas ocasiones guías para los alumnos que quieren hacer cambios en su vida que les permitan conseguir sus metas.

Enrique Jurado de D’Arte Coaching y Formación Artesanal fue el guía de esta clase de introducción a este «arte» como le gusta decir a él, mediante el que  se consigue ayudar a las personas a crecer, a superar esa zona de confort que en muchos casos nos deja inmovilizados, para llegar a la de aprendizaje, en la que se consigue que el ser crezca.

Entre casi los 4o alumnos que asistimos, había una gran rama de profesiones, desde masajistas, informáticos, periodistas o militares. Incluso coincidí con otros tres profesores universitarios, preocupados también por ayudar a su alumnado. Y es que el coaching se puede aplicar a cualquier plano, recuerdo incluso que el equipo del restaurante Mugaritz trabajó con un coach y que el cocinero Paco Roncero tuvo a su entrenador personal como coach en su camino para ponerse en forma. De hecho, hay coaches nutricionales también. Sin embargo, el corazón me hizo tilín cuando escuche la profesión de otro compañero de clase, Raúl Jiménez: escritor.

Raúl es autor de la divertida sátira, Yo, Gandul, y mientras hablaba pensé que quizás estaba allí también porque la novela es una herramienta de coaching. En ella, son muchas las ocasiones en las que los personajes comienzan en un estado de confort que ya no pueden soportar -algo que crea gran empatía pues es una situación que el lector o ha vivido o está viviendo- y página a página van cambiando hasta conseguir una evolución -que es desde luego la ilusión de quienes leemos una novela, que el personaje cambie, llegue a algún lado.

Así que, bien para escritores o bien para quienes quieran salir de la inercia de la zona de confort, les dejo algunas frases de nuestro profesor:

«Los cambios no se piensan, se hacen».
«La suerte es una actitud».
«Lo que no se puede cambiar se puede reencuadrar».
«Arriesgado es no arriesgar».
«No es entusiasmo sino serenidad lo que hay q tener para tomar una decisión de cambio».
Y para todos aquellos que se quieran dedicar al coaching, adelante, porque trabajo hay.
Jacobo Gavira y Yanet Acosta sentados a la mesa con enCrudo en la exposición Diseño y Gastronomía en Vitra

Jacobo Gavira y Yanet Acosta sentados a la mesa con enCrudo en la exposición Diseño y Gastronomía en Vitra

El artista Jacobo Gavira acaba de inaugurar en Vitra, Madrid, una exposición que repasa su paso como diseñador por la gastronomía durante los últimos años. Portadas de revistas, premios gastronómicos, imágenes para ferias y congresos, y, un fanzine.

Jacobo y yo ideamos en junio de 2011 el primer fanzine gastronómico, enCrudo. Con él queríamos llevar la cocina a la calle y tomar de la calle lo más importante para nuestra gastronomía. Escritores, periodistas, cocineros, artistas, fotógrafos, poetas, escultores, diseñadores y aficionados a la comida pusimos en cada número lo que no habíamos publicado en ninguna otra vía.

El fanzine enCrudo fue un fenómeno que fue de mano en mano y que llamó la atención por su diseño, contenido y objetivos a muchas personas que acabaron acercándose, colaborando y compartiendo.

Después de cinco números con ideas, atrevimientos y mensajes que hemos esparcido por el mundo, queda el diseño, la ilusión y la chispa de la creatividad ligada a la escritura, al dibujo, a la fotografía y al diseño en la gastronomía.

enCrudo en la exposición Diseño y Gastronomía en Vitra

enCrudo en la exposición Diseño y Gastronomía en Vitra

 

Portada No hay trabajo bueno

Acabo de leer la primera crítica publicada de mi última novela No hay trabajo bueno. Va firmada por Jordi Valero y en ella me clava. Aquí algunas de las frases que le inspira esta novela:

«Una historia llena de abuso de poder machista, donde el falo actúa de revolver, donde el sexo no es sino humillación, vanidad y violencia, placer para uno».

«La novela dura lo que una película. Y se lee con la misma pasión y emoción y con las mismas ganas de que el desenlace esté a la altura. Y lo está».

Sigue leyendo la crítica en el blog de Jordi Valero: Interrobang. Y si quieres hincar el diente a la novela, puedes comprarla en ebook directamente escribiendo a la autora: yacosta33@gmail.com o a través de Amazon y en formato papel en Sensual Collection que el próximo 26 publica el diario Levante. También será publicada en otros periódicos de España y Latinoamérica.

¡A disfrutarla!