Pepe Rodríguez Rey con enCrudo

Este año ha sido el de la confirmación: la gastronomía es muy televisiva, si es un show. Y lo han conseguido Pesadilla en la cocina y MasterChef. Después de experiencias fallidas como Esta cocina es un infierno, parecía que España no estaba dispuesta a salir del típico programa de recetas, en el que Arguiñano es el rey. Pero la audiencia ha evolucionado como otras donde estos shows arrasan como es el caso de Estados Unidos. Es curioso, cuanto menos se cocina en casa, más gusta ver a la gente cocinando en la tele.

Esta noche es el último programa de los 13 emitidos por Televisión Española de MasterChef. Pepe Rodríguez Rey ha contestado a The Foodie Studies hoy a la siguiente pregunta:

¿Ha elevado MasterChef el conocimiento de la alta cocina en España?

El juez de MasterChef, contesta:

Lo que no hemos conseguido los cocineros en 30 años no creo que lo consiga MasterChef en 13 programas, pero hemos enganchado a millones de personas a disfrutar de la cocina a través de la tele, incluso de la alta cocina. Ni todos los Madrid Fusión juntos han hecho tanto por la cocina española.

Ahora solo falta que también se note fuera de la pantalla y de las cifras de audiencia.

Más información en The Foodie Studies.

 

SergiArola

Arola se ha arruinado. Sus dos estrellas Michelin finalmente se han estrellado. No ha sido el primero, ni parece ser que vaya a ser el último.

En la alta cocina, primero murió el chef, porque además de cocinar tenía que hacer mil otras cosas, para tener su imagen para vender y para ganar dinero. Y eso, quizás, sólo escondía que el restaurante ya había muerto.

Hoy para Tinta de Calamar analizo la situación y dejo aquí el juramento de que la nueva novela no se llamará como este post 😉

Clase abierta The Foodie Studies

El activismo gastronómico suena extraño, pero en realidad lo hemos hecho muchos desde siempre. El activismo es una dedicación intensa a una determinada línea de acción en la vida y gracias a las redes sociales, esa línea de acción supera el ámbito familiar para pasar al plano público. Cuando se habla de activismo gastronómico, se habla de impulsar una forma de ver la comida desde todas las perspectivas: social, económica, cultural, ecológica.

Aunque es un concepto más utilizado en otros países, en España hay grandes chefs que luchan por la sostenibilidad como es el caso de Angel León, conocido como El chef del mar, que durante años ha concienciado a muchos colegas cocineros, consumidores y pescadores de que se utilice en cocina el pescado de descarte, es decir, ese que se suele tirar por la borda porque no entra en los patrones comerciales de venta. En esta línea se encuentran también grupos de consumidores, blogueros gastronómicos, agricultores, viticultores y ecologistas.

Este sábado 29 de junio de 2013, de 12.00 a 14.00 horas, en el Food MediaLab Prado de Madrid organizamos una clase abierta sobre activismo gastronómico en las redes sociales. También hablaremos sobre cómo utilizar el inglés en la cocina.

Para abordar el activismo gastronómico, participarán en esta clase los periodistas y gestores de redes Ángel Varela (@niunpez), Alexandra Sumasi (@alexandrasumasi), Raquel Pardo (@Raqueliquida) y Diego Juste (@UPA_prensa). También participará a través de videoconferencia Ángel León (@chefdelmar).

La segunda parte de esta clase abierta la dedicaremos al uso que podemos hacer del inglés para divulgar nuestra gastronomía desde nuestro propio país. Para ello, el profesor Dennis Whitehurst hablará de cómo utilizar el inglés en este ámbito.

The Foodie Studies es una plataforma innovadora de formación y divulgación gastronómica en la que participan periodistas gastronómicos, blogueros, traductores y formadores.

Si te animas a venir reserva tu plaza en info@thefoodiestudies.com

 

Libera Libros Lavapiés

El sábado El chef ha muerto participó en la jornada organizada por la Agenda Magenta en Lavapiés (Madrid) con una charla sobre cómo aparece la gastronomía en la literatura, sobre todo en la novela negra (Artículo completo sobre Literatura y gastronomía en The Foodie Studies).

La gente que se reunió en El Dinosaurio para escuchar la charla me comentó luego que había alucinado porque, normalmente siempre se espera que la cocina aparezca en las novelas en forma de recetas o porque el personaje come algo, pero no habían caído en la cuenta de que la mayor parte de las veces el autor lo utiliza para dar sentido a una acción o a un personaje. En otras ocasiones identifica estados de ánimo, refleja una sociedad o hace de contrapunto de un hecho violento.

También hay novelas centradas en el mundo de la gastronomía, como El chef ha muerto, o que tienen mucho de gastronomía, como Los años del coma.

Y después del tema, al tema, porque en El Dinosaurio todos sus platos tienen nombres de novela. Yo me quedo con una mousse de foie gras y hongos con huevo frito, que es la esencia de la mezcla de la alta cocina y la cocina popular, como lo es El chef ha muerto.

marisol torres

Marisol Torres y yo coincidimos por primera vez en una antología de relatos: La vida es un bar. Cuentos de noche de Malasaña. Y desde ese momento ocurrió lo que ella narra como  un “brillo de reconocimiento”. En este caso porque nos reconocimos de la misma familia, a la que le gusta escribir novela negra y para la que la comida y la bebida es mucho más que alimento del cuerpo.

Y así lo demuestra con maestría en su última novela: Los años del coma, una historia entre el negro de la venganza y el rojo justiciero, escrita por sus protagonistas: tres mujeres y un hombre, que buscan desesperadamente calmar el dolor profundo del alma.

En Los años del coma, la comida y la bebida no son entretenimientos de esos que no vienen a cuento como ocurre en muchos casos en la novela negra. La afición de su autora y su conocimiento hacen que tengan todo el sentido, porque a través de ellos entendemos a sus personajes y su estado de ánimo.

Un pixín a la marinera, ese delicioso plato asturiano con rape, hizo estallar el llanto de Marlis. Las tortillas estilo Betanzos “que lloraban huevo por los bordes” era uno de los pocos recuerdos cálidos de la infancia de Celia y hacer una de esas tortillas jugosas fue lo único que la que la sacó de su aislamiento.

Para Marlis fue una tarta de manzana, la que la hizo afrontar el dolor de la pérdida de un hijo y con la que recupera el espacio de la cocina como el lugar íntimo de encuentro:

“Las tres preparamos aquella tarta comi si de un ritual se tratase. Entre risas, conversaciones, bromas y juegos, pelamos y roceamos las manzanas, las mezclamos con las pasas y el azúcar. Al cortar las manzanas, en pedacitos muyfinos, en perfecto semicírculo, una corriente de armonía se fue extendiendo por la cocina, como si el hecho de cortar esas pequeñas lunas dulces hubiese obrado el milagro de llenarnos el corazón de alegría compartida. Luego extendimos la masa de hojaldre en la placa, la rociamos con pan rallado, para absorber la humedad de la manzana, y colocamos la mezcla sobre la base de hojaldre. Cerramos, como se cierra un paquete valioso, como se envuelve a un bebé en el arrullo, y nos sentamos a esperar junto al horno, con una copa de vino blanco, a que el olor de la tarta inundase la cocina. Algunos lazos debieron trenzarse entre nosotras, sin darnos cuenta, porque al sentarnos a la mesa a degustar el postre nos sentimos una familia por primera vez”.

Con Fran, el protagonista masculino, la comida es  crucial.

“Los años del coma fueron también los años de la verdura al vapor. Sólo comía eso. Cada día. Durante diez años”.

Hasta que un día volvió al chuletón y, entonces, se levantó del sillón.

Pero la comida no es solo belleza. Como el alma, la comida tiene una cara B, cruel y sangrienta. El plato se llena de cadáveres y hay formas y formas de matarlos. Desde un pavo a un pez.

“Y el pez, de pronto, aleteaba con furia, se arqueaba, abría una bocaza inmensa impensable en un bicho tan pequeño y trataba de aspirar un agua que había desaparecido. Unos segundos después, el cuchillo, la sangre que manaba del taco de madera del sacrificio, los ojos de la chiquilla fijos en aquella sangre y en los últimos movimientos del pez”.

Los vinos también son parte de la descripción de una persona y también de los personajes de Los años del coma.

El vino de la variedad alemana Gewurztraminer, de aroma a rosa y cuerpo ligero, es el favorito de la mujer que busca bosques y a quienes se recuerdan cuando ves a alguien «tomar ostras con vino blanco».

El vino tinto, rojo como la sangre, oscuro y denso como el pubis de una pelirroja, de Somontano, del Priorato o de Ribera del Duero, es el de las mujeres de pelo rojo en cascada a las que se recuerda cuando «los sonidos de la risa rebotando entre las copas de vino tinto».

Pero también las hay que no toman vino, sino  cerveza, coleccionan volcanes en erupción y es mejor no recordarlas.

Y de los combinados, el gin tonic. El amargo sabor del final de un festín de venganza.

logo-tinta-de-calamar

Hoy estamos de enhorabuena. El blog colectivo en el que participo, Tinta de Calamar, en la Cadena Ser ha sido nominado al Premio Nacional de Gastronomía como mejor sitio en Internet

Me alegro mucho por todo el equipo  y sobre todo por su coordinador, Carlos G. Cano, un joven periodista gastronómico con nuevas ideas y mucha pasión por lo que hace.

Los otros dos nominados a esta categoría son también dos amigos: Phillipe Regol por su blog Observación Gastronómica y David de Jorge, el RobinFood de las pantallas televisivas.

El lunes, 24 de junio de 2013, se designó ganador al blog de Phillipe Regol.

En las otras categorías estos son los nominados y ganadores en negrita:

JEFE DE COCINA 2012:

ANGEL LEÓN (Aponiente – El Puerto de Santa María, Cádiz)

RICARDO CAMARENA (Ricard Camarena – Valencia)

MARIO SANDOVAL   (Coque – Humanes, Madrid)

DIRECTOR DE SALA 2012:

FRANCISCO BRAVO (El Bodegón – Madrid)

SARA FORT (Sergi Arola – Madrid)

PEDRO MONJE (Vía Véneto – Barcelona)

SUMILLER 2012:

JOSÉ ANTONIO NAVARRETE  (Quique Dacosta – Denia, Alicante)

GEMMA VELA  (Hotel Ritz- Madrid)

CARLOS ECHAPRESTO (Venta Moncalvillo – Daroca de Rioja

PERIODISTA 2012:

JAVIER ANTOJA

LORENZO DÍAZ

ALBERTO LUCHINI

LIBROS: 

MUGARITZ B.S.O. de IXO Producciones

COMER DE CINE , de Pepe Barrena, Editorial En Boga

BIOGRAFÍA DE LA PAELLA, de José María Pisa, Editorial De Re Coquinaria

Los premios especiales fueron para: Evaristo García y toda su familia (Pescaderías Coruñesas y restaurantes El Pescador, O’Pazo y Filandón), y al enólogo y bodeguero Mariano García.

Libera libro lavapiés

Este sábado, 22 de junio de 2013, a las 21.30 en el bar El Dinosaurio de Madrid (C/Lavapiés, 8), hablaremos de la literatura negra gastronómica. Leeremos algunos «momentos festín» de novelas y microrrelatos inspirados en la gastronomía. Comeremos El chef ha muerto y beberemos los vinos, cervezas y gin tonics de Los años del coma.

Todo para festejar Libera Libros Lavapiés, una actividad de Magenta para el más castizo de los barrios, el de mayor mezcla cultural y en el que más bohemios y escritores de buen comer y poco presupuesto se están concentrando en los últimos años.

Ensaladilla Muñagorri

Hace mucho que no iba a una presentación de restaurante para la prensa. No me gustan, la verdad, pero las redes sociales enredan y hoy fui a probar un par de tapas a un bar de Madrid en el barrio de Salamanca, Muñagorri.

Pedro Muñagorri es el dueño. Un tipo del Norte que nos sacó unas tapas a los cuatro invitados en la barra para que probáramos. Un foie micuit (muy bueno, pero que no me parece para una barra), una cecina estupenda, unas croquetas no muy cremosas, un chipirón relleno sabroso y una morcilla que francamente me impresionó por su delicadeza y ligereza. Me encanta la sangre literaria, la gastronómica, ni de lejos, sin embargo, esta me la comí (a medias).

Sin embargo, a mí lo que me gusta en una barra es la ensaladilla rusa. Y pregunté por ella. Y es que la ponen, sí, pero de tapa gratis con la bebida (no siempre, pero a menudo). Dice Pedro, el cocinero, que pensó meterla en la carta, pero que como el restaurante de al lado tiene la mejor ensaladilla rusa que ha probado ha preferido no hacerlo.

Con el café, hablamos de Blesa, y al rato volvimos a la ensaladilla. Y, a la vuelta, he escrito esto, no por publicidad, sino por curiosidad.

Cena de extraños en un tren de patricia Highsmith

Me gusta releer porque encuentro nuevas visiones. Esto me ha pasado con Extraños en un tren de Patricia Highsmith o Mary Patricia Plangman, que era su verdadero nombre.  Extraños en un tren fue su primera novela, lo cual nos deja al resto de primerizos en situación poco honrosa. Tiene una trama alucinante, que Alfred Hitchcock llevó al cine en 1951, un año después de ser publicada.

La historia es la siguiente: dos tipos se encuentran en un tren y allí se habla de dos personas molestas en la vida de ambos, la mujer de uno y el padre del otro. Pero se habla en una cena. Sin la cena, la intimidad del tema no hubiera salido jamás.

Aquí está el momento de esa cena, clave, donde lo que se come es mucho más que comida:

“El camarero con una bandeja cubierta con una tapadera de peltre en un instante les instaló la mesa. El aroma de la carne asada sobre carbón vegetal le dio ánimos. Bruno insistió tanto en pagar la cuenta, que Guy accedió a ello sin oponer más resistencia. Para Bruno había un enorme bistec cubierto de setas; para él, una hamburguesa”.

Pero si importante fue que cenaran juntos, más casi lo fue que bebieran juntos.

“El sabor del scotch, pese a no gustarle demasiado, le resultaba agradable porque le recordaba a Anne. Cuando bebía, tomaba siempre scotch. Era como ella: dorado, lleno de luz, hecho con cuidadoso arte”.

Y Anne es la mujer con la que Guy, atado aún por el matrimonio, quiere estar.

Cuando estos dos extraños que cenan juntos en un tren se vuelven a encontrar lo hacen también a la mesa y tanto ha seguido Bruno a Guy, que:

“Bruno encargó los cócteles y la comida. Para él pidió hígado a la parrilla, a causa de su nueva dieta y huevos Benedict para Guy, porque sabía que le gustaban”.

Para hacer más amarga la noticia de un asesinato, momentos antes, la autora pone a Guy y a su novia en el momento más dulce:

“Sacó la lata de galletas de un rincón de la maleta. No había pensado en la tarta hasta ahora, la tarta que su madre le había preparado en el horno con la misma mermelada de moras que él había alabado cada día a la hora de desayunar.
Anne telefoneó al bar y encargó un licor muy especial que ella conocía. El licor tenía el mismo apetitoso color carmesí de la tarta y les había sido servido en unas copas bastante estrechas”.
Y en la comida en soledad, pone al hombre en su lugar:
«Una noche había abierto una lata de sardinas que devoró utilizando la hoja de un cuchillo. La noche resulta idónea para sentir afinidad con las bestias. Para ser más lo que uno era en realidad».

Presentación los años del coma

Este viernes 21 de junio en Madrid hay fiesta especial. La propietaria de El Dinosaurio todavía estaba allí y escritora Marisol Torres presenta su novela Los años del coma. Como maestros de ceremonia estaremos el escritor Carlos Salem y yo.

Será en UTOPIC-US, en la Calle Concepción Jerónima, 22 de Madrid.

Un festín de sangre y venganza.