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Los ignorantes de Étienne Davodeau

Fue en Burma donde me dijeron que tenía que leerlo. Y he tenido que rendir mis prejuicios al mundo del cómic. Esta historia es fascinante. La pasión de un viticultor , Richard Leroy, y la de un autor de cómics, Étienne Davodeau, se unen en unas páginas intensas, en las que he aprendido mucho de la esencia del vino y de la pasión del que escribe y dibuja.

Las viñetas, finas, elegantes, transmiten emoción y los textos son la mejor explicación del proceso del vino que he leído.

Por boca del viticultor Richard Leroy he leído las mejores impresiones de qué debe ser un productor de vinos, un profesional o, simplemente, una persona:

«Un viticultor es bueno si entiende y acepta la individualidad de su terreno».

«Lo importante es sentir la lealtad y el placer del tipo que ha hecho un vino o un libro».

«Me niego a que lo biológico sea un criterio comercial para mis vinos».

Richard es  un bebedor de vinos, que prefiere tomar ostras con agua que un mal vino. Sin embargo, deja muy claro que hay muchos que sólo son bebedores de etiquetas, como también hay otros muchos que entienden el libro como un soporte de firmas.
En el cómic, los dos protagonistas, el autor Étienne y Richard, se pasean por varios viñedos franceses y por varias casas de autores, ferias de cómic y editoriales.
En los viajes se dibuja el paralelismo de una profesión y otra, porque tienen en común una pasión y respeto que marcan el resultado final, con el que se consigue, por encima de todo, la satisfacción propia.
En el cómic se cuenta con mucho humor qué es la producción biodinámica, un método que ha convencido a muchos viticultores por los resultados y que a mí me parece muy similar al tratamiento que se hace con la homeopatía en humanos. Dosis reducidas de metales o de otros componentes para reforzar la conexión de la vid con el suelo y la luz y conseguir así, su dinamismo, su viveza.
«Esto de la biodinámica es muy subjetivo. ¡Pero es que todo es subjetivo en el vino!».
También aparece en este cuento un editor, que es el que cualquier autor sueña, uno que dice:
«Yo no juzgo las obras, simplemente me emociono».
«Una editorial es una empresa que produce libros. Un libro es una cosa extraña porque son ideas, sentimientos, algo frágil y complicado. No se hacen libros como si fueran neveras o coches».
Después de leer Los ignorantes, entendí que el vino es tierra, aunque tenga la personalidad de quien lo haga. Y además, tuve que aceptar mi ignorancia: los cómics también son grandes historias.

 

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Una reflexión sobre tirar comida para la cadena Ser.

Imagen de la guía Michelin

Acabo de encontrar una sección maravillosa en la web de la Guía Michelin: Preguntas frecuentes. Bajo este simple epígrafe se encuentra una batería de auto-preguntas y auto-respuestas, que se podrían calificar de auto-ayuda.

Entre ellas aquí está mi favorita:

¿Es La guía MICHELIN una guía francesa?

La guía MICHELIN es francesa en Francia, es española en España y japonesa en Japón.

¿Será este su éxito?

Para saber más: Tinta de calamar en la cadena Ser.

Pesadilla en la cocina 2

Cada vez más gente piensa lo mismo. Pesadilla en la cocina sigue un guión, pero Alberto Chicote es tajante:

«Nada de nada. Lo que ves es exactamente así».

Y a uno se le sigue quedando la idea del guión, porque un espectador es, sobre todo, incrédulo.

Así que aproveché y hablé con la productora del programa para conocer los intríngulis:

¿Salen actores en los programas?

Nos sería imposible encontrar tan buenos actores.

¿Hay guión?

No. Hay trabajo de casting de restaurantes y trabajo de edición cuando se termina de grabar un programa.

¿Cobran los restaurantes que se presentan?

No, aunque la reforma del local y otros regalos van por cuenta del programa.

¿Cómo se eligen?

Algunos se eligen entre los que escriben al programa, mientras que otros son elegidos por el propio equipo del programa que busca activamente locales con problemas.

¿Cuál es el criterio para seleccionar el restaurante que entra al programa?

Se selecciona el caso más potente, el que llegue al espectador.

¿Conoce Alberto los lugares antes de ir?

No, pero sí parte de su propio equipo de cocina que estudia la carta y el lugar. Así, Chicote adelanta parte de su trabajo cuando llega al restaurante y propone el cambio de carta.

¿Cómo es posible que parezcan sacados de una peli los dueños y empleados de los restaurantes?

Estamos rodeados de excéntricos. La realidad supera la ficción.

Para saber más ver la entrevista a Chicote y la opinión de la autora sobre el programa en Tinta de Calamar.

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Para acabar el año y quizás esta era mundial, sacamos el cuarto número del primer y único fanzine gastronómico que se edita en papel y va de mano en mano, enCrudo.

En este número:

  • Las latas latosas de Falsarius Chef.
  • Jordi Roca muestra su arte dibujando al helado Rocambolesc. 
  • Un enCuentro punk con el músico Luis Brea.
  • El chef valenciano Ricard Camarena y su perfil de Canalla Bistrot.
  • El escritor Miguel Aguerralde se va de Tapas negras.
  • Y el periodista Carlos G. Cano relata cómo fue Mi primera sangre (encebollada).
  •  El escritor y editor Marcus Versus sirve sus micropoemas.
  •  Y para definir la comida canalla, la escritora y fotógrafa Laura Muñoz.
  • Alessia Cisternino & Sergio Jiménez hacen la lista de la compra.
  • Y para los aventureros, gastronomía entre leones de la periodista Raquel Contador .
  • In english, The Fruit Sonet by Ione Harris. 
  •  Y la bloguera Lía Cice habla de La blogosfera en su despensa y Salvador Castellá pone la contraportada en dibujo.
  • Rafa Prades desvela la receta de la solterada y Nuria Blanco los secretos de los platos que miran mal.
  • El gran Interrobang salpica con San Martín y Marta Lorca con sus palabras encadenadas.
  • Paco Ybarra habla del Tesoro descubierto y la cocinera Suraia Abud, de la búsqueda de una burrata.
  • El fotógrafo Hugo Quejido retrata los bares; Jorge Gutiérrez, la mafia en la mesa y Roberto Gómez, los Númerus Clausus.
  • Sacha Hormaechea pone su Tartera errante y Gonzalo del Valle Inclán, su Revoluccionario.
  • Y todo ello aderezado de ilustraciones y diseño de Jacobo Gavira y de la redacción y edición de Yanet Acosta.

 

Una nueva receta inspirada en la novela negra El Chef ha muerto.
El investigador privado Ven Cabreira sigue inspirando posts.
Gracias.

Avatar de Liacicecomedieta

«I: MEJILLA A LA SAL.
Bernard Van Leer, el director del  Congreso Munidal de Cocina,
se sienta frente a los micrófonos que esperaban al Chef.
Pero sólo está él. Solo.
Los cámaras, por si acaso, comienzan a grabar.
El director respira hondo, abre la boca y baja los ojos.
Ni una sola palabra.
El sonido se ahoga en su garganta.
Sube el cuello y estira hasta el flequillo.
Más de seiscientos ojos le observan. periodistas de todo el mundo que han venido a la inaguración especialemnte para ver al Chef.
Van Leer aprieta los pulos bajo la mesa y acerca la cara la micrófono:
– Señores, el Chef ha muerto.
Una lágrima de sal resbala por su mejilla.»
         – EL CHEF HA MUERTO- YANET ACOSTA-
 

Paseos y cocina. Cine y cocina. Encuentros y cocina. Sexo y cocina. Emoción y cocina. Intriga y cocina. Música y cocina. Muerte…

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Después de varios programas de Pesadilla en la cocina con Alberto Chicote, llegué a una conclusión: la pesadilla son los dueños, pero en la cocina, en las redacciones y en muchas empresas.

El artículo completo está en el blog de la Cadena Ser, Tinta de Calamar.

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Me enamoré de Lascano. Perro viejo, que enamoró a Eva en Crimen en el barrio del Once. Y en su última aparición (Los hombres te han hecho mal) encontré un motivo más: se llama Venancio, como Ven, Ven Cabreira, el investigador privado de El chef ha muerto. Pero emociones coincidentes a parte, esta novela me flipa por su ritmo en presente furioso pero reflexivo, por su estilo que supera las limitaciones del género y porque jode de lo que habla, la trata de mujeres como ganado, y la estupidez del hombre que lo vende y que lo compra.

También me ha marcado por cómo muestra el paso del tiempo de un Lascano que se mira al espejo y dice: Envejecer es una mierda. (Y yo pienso, para él y para mí, da igual cumplir 65 que 35, es una mierda igual). Pero no hay otra que pensar y, entonces, se da cuenta de que:

«El pasado queda atrás, se destruye, se despedaza, se diluye y se revierte. No hay nada más que el presente».

En esta novela, los personajes de Mallo son más violentos que nunca (¿Qué es más cruel, matar a la madre frente al hijo, o al hijo frente a la madre?), pero también, más gastronómicos que nunca.

Lascano cocina para su amante, sin frituras, sin libido:

«(…) echa un chorro de aceite sobre el colchón de hojas (espinacas) y lo cubre con las milanesas, que va seleccionando por forma y tamaño a fin de colocar la mayor cantidad posible (…). Abre la tapa del horno, enciende un fósforo y lo arrima al quemador(…) En unos minutos comemos«.

Y Eva cocina para su madre a punto de morir un risotto y el actual marido de Eva, le cocina su mundo brasileño de carne do sol, moqueca de camarao, paozinho de tata, peixe asado no leite de coco…y ella sólo añora su asado criollo.Y la madre de Eva da en el clavo del paso del tiempo:

«Los viejos vamos de comida en comida. Ya no trabajamos, no arreglamos la casa, no tenemos nada de que ocuparnos, dependemos de los demás para todo. Comer es la última actividad vital que nos queda. El problema es con qué llenar el tiempo entre una y otra comida».

Y el libro se me pasó entre una y otra comida, y ahora, espero el siguiente, como el delincuente, que «está siempre apurado, huyendo de acá para allá».

 

enCrudo 4 enConstrucción

Publicado: 07/11/2012 en EnCrudo Fanzine
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Estamos con las manos en el número cuatro del fanzine enCrudo.

Envía tu visión de la gastronomía a pie de calle a paraencrudo@gmail.com

 

El cocinero Alberto Chicote comienza nueva vida. Deja los restaurantes Nodo y Pan de lujo para montar uno por solitario y, encima, se mete en la piel de Gordon Ramsay para hacer la versión de “Pesadilla en la cocina” en España para la Sexta, que comienza a emitirse este jueves 25 de octubre a las 22.25.

¿Hay mucha mierda en las cocinas?

De muchos tipos. Y también la hay en las salas y en las mesas.

¿Y en la televisión?

También.

¿Y qué haces en este programa, imitar a Gordon Ramsay?

Ni hablar. No tengo que hacer nada. Creo que lo mejor en la televisión es ser yo mismo.

¿Los cocineros quieren cocinar o ser showman?

Casi todos los cocineros quieren ser showman porque la televisión se identifica con fama y fortuna y todo el mundo quiere ser famoso y rico.

¿Te sigue la gente del gremio?

Por ahora todos los colegas me han felicitado, pero prefiero que no me vea el gremio y sí todos los demás, que son muchos más.

¿Por qué se hunden tantos restaurantes?

Por que la idea es que con un restaurante te forras y por eso la peña se lanza para hacer dinero rápido. Hasta los famosos lo piensan y te encuentras con que la Pantoja tiene un restaurante o tal jugador de fútbol. Cuando no se sabe qué hacer, se monta un restaurante.

¿Cómo te dio por meterte en este programa?

Es muy atractivo y, sobre todo, gratificante, porque echas una mano a alguien que lo necesita. Hay mucho trabajo por hacer, la de dios.

¿Y tienes recetas para todos en esta época de crisis?

Sí, de sobra, pero lo más importante es limar. En ocasiones, con que la barra esté limpia consigues que la gente empiece a entrar a tu restaurante.

También a veces prefieres no entrar al ver la cara del camarero…

Está claro que la cara de perro no ayuda, pero cuidado, no se trata de que la chupes según entras por la puerta del restaurante. Además, da igual si saben que hay que servir por la izquierda o no, porque lo importante es otra cosa, que te traten bien.

¿Irás al rescate de restaurantes con estrellas?

Todo se andará, el hundimiento se vive igual con estrellas o sin ellas.

¿A algunos les iría mejor sirviendo platos preparados?

Lo importante es que el producto final sea bueno. En muchos restaurantes falta customizar muchos productos ya preparados (V gama).

Pero eso es engañar al cliente…

¡Palurdeces! A ver, el Ketchup que está sobre la mesa ya es V gama y nadie se queja. El pan también y un pulpo cocido, también. ¿De verdad es importante el espacio dónde se cuece el pulpo? Antes la gente tenía vacas enteras en el restaurante, ahora pides al carnicero lo que te interesa. Pues con la V gama es igual.  ¿Para qué quieres tener a un tío pelando patatas si hay empresas que se dedican a eso y te las venden peladas? Todo dios usa la V gama, incluidos los 3 estrellas.

Coño, ya veo que la mala hostia es tuya… 

Mía.

¿No será mejor que dejes de comer carne? Para estar más tranquilo, digo…

Mi médico dice que lo mejor que puedo hacer es dejar de comer.

(Y lo dice después de meternos para la entrevista unos aros de cebolla, un sándwich de pastrami y una hamburguesa de 250 gramos)

Uff

Mis chicos del restaurante me decían que superaba al Ramsay en mala hostia.

¡Pero si se te veía en la cocina desde la sala del restaurante!

Pero no se me oía.

Y ahora sí que te oímos. 

Entrevista realizada por Yanet Acosta y publicada en el número 3 del fanzine enCrudo.