Xabi Gutiérrez y Yanet Acosta. Foto: Jorge Gutiérrez Narro

Xabi Gutiérrez y Yanet Acosta. Foto: Jorge Gutiérrez Narro

En el escenario de Apunto en Gourmets. Foto: Jorge Gutiérrez Narro

En el escenario de Apunto en Gourmets. Foto: Jorge Gutiérrez Narro

Nos cocinan. Foto: Jorge Gutiérrez Narro

Nos cocinan. Foto: Jorge Gutiérrez Narro

El género negro es género y el género negro gastronómico, comienza a ser subgénero. Desde la publicación en 2011 de El Chef ha muerto, las novedades de novela negra siempre han incluido títulos en los que la acción se desarrolla en las cocinas de restaurantes. Este es el caso de Un cadáver entre plato y plato o las de Gran Soufllé de Lola Piera y Fabada a muerte de Falsarius chef. Ahora se suma Xabier Gutiérrez, cocinero y escritor, a este subgénero con El aroma del crimen, la primera de la que espera sea una saga con su oficial instructor de la Ertzaintza, Vicente Parra.

En el Salón de Gourmets, que se celebra estos días en Madrid, nos subimos a los escenarios de la librería A Punto, junto con Miguel Ángel Almodóvar, que acaba de publicar la historia negra de la Última cena, para hablar de literatura y gastronomía, pero sobre todo de divulgación de la gastronomía a través de cualquier herramienta.

Cocinando Noches sin sexo en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Foto Ariadna Acosta

Cocinando Noches sin sexo en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Foto Ariadna Acosta

Es la primera vez que me pongo a cocinar en público. Sin mandil y a pecho descubierto compartí con mis paisanos en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife las recetas con las que escribí los cuentos y microrrelatos del libro Noches sin sexo y además, les preparé alguno de los platos que me inspiraron esos relatos como Huevos, Lo más lejos o El batido de chocolate.

Fue realmente emocionante descubrir esos detalles íntimos de la creatividad literaria y de la memoria del gusto. Además, gran parte de ellos son de una infancia vivida en Garachico y en Icod de los Vinos, dos localidades del norte de Tenerife.

Contando y cocinando Noches sin sexo en el ciclo Ovejas Negras del Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Foto Ariadna Acosta

Contando y cocinando Noches sin sexo en el ciclo Ovejas Negras del Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Foto Ariadna Acosta

Con esta particular performance se abrió un ciclo que el Círculo de Bellas Artes dedicó a las Ovejas Negras, es decir, a las mujeres escritoras que tan poca visibilidad han tenido hasta ahora. Durante este ciclo se presentaba además la novela de la actual directora de esta institución, Dulce Xerach. Se trata de una novela policial titulada Robo en Sao Paulo, que ha sido editada por una editorial colombiana llamada Oveja Negra.

Su editor, José Vicente Kataraín, es un profesional de los que ya no existen. Que apuesta por el autor y que lo cuida. Tiene mil anécdotas que contar sobre los grandes a los que ha publicado y también un espacio para leer y conocer.

Dulce Xerach y Yanet Acosta en el ciclo Ovejas Negras del Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Foto Ariadna Acosta

Dulce Xerach y Yanet Acosta en el ciclo Ovejas Negras del Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Foto Ariadna Acosta

Dulce Xerach se estrena con Robo en Sao Paulo, una historia en primera persona de la policía María Anchieta, una vasca en Tenerife que tiene que trabajar en el robo de la Gramática Tupí escrito por el padre jesuita tinerfeño José de Anchieta, fundador de la ciudad de Sao Paulo.

La autora ha prometido continuar la saga y yo la estoy saboreando, porque es una novela que además de entretener aporta conocimientos sobre tan excepcional personaje como es el padre Anchieta.

Cocinando Noches sin sexo. Yanet Acosta. Círculo de Bellas Artes. Tenerife

Este jueves, 9 de abril, me voy a cocinar al Círculo de Bellas Artes de Tenerife el libro de relatos Noches sin sexo. Muchos de los cuentos y microcuentos que recoge parten de una inspiración gastronómica, pero también reivindicativa, como este encuentro de Ovejas Negras, que organiza la presidenta del Círculo Dulce Xerach, con el objetivo de dar a conocer el trabajo de las escritoras, porque aunque muchos no nos vean, ahí estamos, haciendo lo que se puede.

Comer con zumos

Publicado: 06/04/2015 en Tendencias gastronómicas
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Comer con zumos. El chef ha muerto.

Comer con zumos. El chef ha muerto.

En una charla del cocinero verde en Madrid, Rodrigo de la Calle, me encontré con Bea García Sanz. Hacía unos 20 años que no coincidíamos desde que compartimos piso en la Universidad. Después de tantos años yo ando en la gastronomía por placer y ella en la gastronomía por salud. Acaba de montar la tienda Vitasalum y, claro, me envió un pack de 5 zumos de medio litro y 30 ml de extracto de hierba de trigo para que los probara.

Sinceramente, no suelo tomar cosas solo por salud, porque si no me gusta su sabor, no creo que me vayan a mejorar nada. Así me pasa con el zumo de hierba de trigo (wheatgrass), que por supuesto venía en el pack y que directamente descarté. Viviré un par de años menos, quizás, pero más a gusto.

Los zumos llegaron por mensajería, pero sin instrucciones. Así que me los tomé como me pareció mejor, combinándolos con comida.

Entre mis favoritos, el Vitared, como remolacha, naranja y jengibre, que combiné con un sándwich mixto, el Vitagreen (manzana, acelga, pepino, romana, kale, apio, limón, perejil y jengibre) me recordó a los zumos verdes que se desayunan en México, pero yo lo tomé a mediodía con un bacalao al horno. Por la noche, me apeteció el Vitawhite hecho con leche de almendra bio y de postre al día siguiente me tomé uno de piña, pepino y menta, que llaman Vitadetox.

Así me pasé dos días jugando a combinar sabores y a pensar en mezclas divertidas de zumos, ahora tan en boga en la ciudad de Madrid.

Hoy me ha llamado Bea a ver qué tal me había ido y le conté la experiencia ante su estupor: El pack era para tomar en un día como parte de una dieta de desintoxicación. Sin comer nada.

Y es que si a un foodie le envías un pack de zumos lo primero que se le ocurre es mezclarlos con comida. Eso sí, noté una gran vitalidad y la alegría de acompañar con bebidas ricas unas comidas en las que no iba a tomar alcohol. Así que ahí queda eso, una forma saludable también de poner los zumos en tu vida, acompañando a la comida.

El baile de los penitentes de Paco Bescós

Conocí a Paco Bescós en la cola de una librería esperando para pagar. Me dijo que era escritor y que su novela (El baile de los penitentes) estaba inspirada en Calahorra, una población riojana entre urbana y rural. Así que antes de pagar cogí también su novela, porque la ambientación rural para el noir me encanta. Y flipé con la descripción que hace del juego de los borregos que se celebra en dos casinos solo las noches de jueves y viernes santo en esta ciudad de La Rioja conocida por su buena verdura. Allí casi nadie gana, pero todo el mundo pierde.

A través de la novela, Paco nos va metiendo esa sensación en el cuerpo. Para ello utiliza imágenes en las que nos presenta a una familia empobrecida con padre ex-alcohólico y adolescente peligrosa en la que la madre ofrece a mediodía unas judías verdes, que aunque el escritor no las describe las siento excesivamente cocidas, con hilachas y algo frías.

Por contra, en el hogar de la teniente de la Guardia Civil, Lucía Utrera, huele nada más entrar a una deliciosa menestra de verduras hecha con esmero por su marido, un francés complaciente, que atiende a sus dos hijos y lee mientras ella se bate en el Cuerpo.

Esa menestra, que el autor tampoco describe, la imagino con cuatro o cinco verduras (acelga, guisante, alcachofa, espárrago y zanahoria), cocidas cada una de ellas por separado, en su punto. Unidas todas por una salsa ligeramente untuosa y sabrosa y salpicada con pequeños trozos de jamón crujiente.

Y es que cuando un escritor te pone en ambiente tu imaginación vuele incluso más allá de las descripciones y que te saltes algunas de ellas porque esa imagen ya la has visto más de una vez. Esto otro ocurre cuando habla de un concurrido restaurante de la ciudad:

Un restaurante con remates en madera de pino. Una ebullición de camareros entra y sale con un número insólito de platos sobre millones de antebrazos. Cochinillo. Cordero. Zancarrón. Bacalao. El movimiento se produce a tal velocidad que mezcla los sabores. Los aromas conviven despertando la necesidad en las bocas.
En definitiva, El baile de los penitentes es una muy buena opción para ambientar la Semana Santa. Y, también, la menestra de verduras. Por mis manías personales no pongo ni zanahoria ni jamón. Me gusta que todo sepa verde, así que la elaboro con alcachofa fresca, espárragos frescos, acelgas (hojas y pencas) y guisantes frescos. Por ello, el momento de hacerla es en primavera, para poder tener todas estas verduras en el mercado. Hay que cocer cada una de ellas por separado (en el caso de las acelgas, las hojas por un lado y las pencas por otro) para que tengan su adecuado punto de cocción. Después se elabora una salsa ligera con mantequilla, cebolla cortada finamente y ajo y un poco de harina de garbanzos a la que se le añade el agua de la cocción de una de las verduras. Por encima, perejil picado espolvoreado. Y ya está.
¡Feliz descanso para Semana Santa!

Si hay una imagen literaria de Santa Cruz es la que ofrece su reflejo en los charcos de la lluvia que los miles de turistas jamás se esperan encontrar tras leer los folletos de la isla de Tenerife, la de la eterna primavera. Como tampoco se esperan el frío que hizo en la pasada semana ni la nieve que cubrió el Teide, la montaña de mayor altitud de España y que se encuentra en el centro de esta isla que acogió el festival de novela negra Tu Santa Cruz Noir.  Y es que nuestro paradisíaco archipiélago también es escenario negro. Javier Hernández lo sabe, Alexis Ravelo y José Luis Correa también y desde luego yo lo tengo claro.

En este escenario creado gracias a la asociación Tu Santa Cruz Noir nos encontramos con muchos de los grandes de la novela negra: Carlos Zanón, Toni Hill, Nieves Abarca, Claudio Cerdán (ganador del premio de Novela Negra), Paco Gómez Escribano y Empar Fernández, entre otros.

Una aventura que según el presidente de la Asociación, Jesús Pedreira, a lo mejor no tiene continuidad por falta de financiación. Sea como sea, este año lo gozamos, en negro, lluvioso y frío. En Tu Santa Cruz Noir, que esperamos encuentre pasta aunque sea de crowdfunding para la próxima edición.

No hay trabajo bueno portada Sensual Collection

Esta semana se cumple el aniversario del incendio en Madrid del edificio Windsor. Un incendio en el que no hay culpables para la ley, solo supervivientes. En este episodio se inspira la novela No hay trabajo bueno, publicada en 2013 por Pu-l-so en una colección de venta exclusiva con periódicos. La promoción acabó y la empresa cerró.

Durante estos meses se vendieron más de 3.000 ejemplares junto a diferentes periódicos. Ahora, el libro se puede encontrar en edición digital en Amazon y a través de Manuscritics, una plataforma de lectores y editores, busca ser publicado en papel. Así que ojalá encuentre editor una historia que sigue tan vigente como el misterio que rodea este suceso.

Revisar las cocinas clásicas no es nada nuevo. Lo hacen los chefs desde siempre, porque la actualizan y la ponen a tono con la sociedad de cada momento. En el Hotel Intercontinental, el chef José Luque ha dado un paso en ese sentido poniendo al servicio de sus clientes una cocina más actual y desenfadada. Cierto que es un Hotel que parece tener una clientela muy fiel de hace décadas, pero entre sus mesas también hay muchos viajeros solitarios de todas las edades y alguna pareja que otra pareja de celebración.

Luque ha apostado por la revisión de varios platos típicos como el bocata de calamares, el cocido madrileño o las patatas bravas. Las revisiones de estas recetas las ha hecho desde la fusión con productos orientales, como el caso del bocadillo de calamares en el que el pan es un dim sum, mientras que otras las ha hecho desde la cocina de vanguardia, como el cocido que sirve como salsa de un bacalao.

Sin embargo, de sus propuestas, la más seductora es la que corresponde a una receta familiar olvidada que él recupera. Se trata de una ensalada de toda la vida en la que el ingrediente protagonista es una conserva de carne, que Luque elabora cuidadosamente recordando los pasos que seguía su abuelo.

La gran diferencia es que en la época de su abuelo se tomaba hecha con cualquier carne (incluso de gato) durante la dura posguerra española, mientras que ahora es un lujo delicado hecho con la mejor pieza de carne que se toma en el restaurante del Jardín del Intercontinental. Una delicia que merece la pena homenajear y probar.

Festival Archigula Literatura y Gastronomía El chef ha muerto

“Maruja Torres, Manuel Vázquez Montalbán (MVM) y Terenci Moix eran el trío inseparable”, me cuenta el periodista Antonio Castillejo  mientras comemos unos Ssam coreanos de chicharrón dominicano en Salsa Diablo en Madrid. De los tres escritores, solo queda Maruja para recordar los pensamientos y vivencias juntos. En esta ocasión, las memorias que le traen uno de los míticos y queridos autores de la novela negra, MVM. La última cena que les preparó Manolo antes de irse a aquel viaje en el que se encontró con la muerte y de cómo le acompañó durante su vida su alter ego Carvalho. Castillejo organiza para APunto Librería el primer festival en el que se unen literatura y gastronomía. Un autor habla de cocina en la literatura y un cocinero cocina lo que habla.

A las seis de la tarde estaré mañana en APunto, esperando nutrirme no solo de los alimentos que pasarán por las manos de Sacha, sino de los recuerdos de Maruja Torres y de las nuevas historias de novela negra gastronómica de Xabier Gutierrez que este mes presenta  su novela “El aroma del crimen”.

El programa completo lo podéis consultar aquí, pero les adelanto que entras escritoras estarán Carmen Posadas, Almudena Grandes y Dolores Redondo, y entre otros cocineros, Abraham García (un chef literario donde los haya), Jesús Almagro y Unai Camba.

¡A saborear la literatura! Enhorabuena a las ideólogas de este invento gastroliterario, las periodistas Sara Cucala y Ana Lorente.

La puerta de Negra y Criminal. BCNegra. Foto:  Laura Muñoz Hermida

La puerta de Negra y Criminal. BCNegra. Foto: Laura Muñoz Hermida

Como cada año, el centro neurálgico de la gran reunión que es BCNegra es la librería Negra y Criminal. Y el día clave, el sábado. El pasado, 31 de enero, aquello era un hervidero. Yo llegué con ganas de escuchar al último Dashiell Hammett, el grancanario Alexis Ravelo, pero la presentación de su libro “Las flores no sangran” había sido exprés, como el secuestro que se planea en su libro.

Muchos escritores tomaban sus asientos para firmar. Solo una estaba en el interior de la librería, Anne Perry. Estaba acatarrada y prefirió huir del frío con un caldito de Montse Clavé, la librera de Negra y Criminal, y sentarse en mesa y silla de madera. Recibía a la gente con sonrisa perfilada, en paz. Daba la sensación de que había estado allí toda la vida.

El resto de autores se movían de un sitio a otro. Saludaban, se tomaban fotos, entraban y salían de sus lugares asignados en la calle de la Sal para firmar. Cristina Fallarás llegó con su hija Pepa y allí estaba yo, con mi hija de cuatro meses, Lúa.

Muchos lectores, sobre todo lectoras, compraban sus ejemplares y pululaban entre los autores, dentro y fuera de la librería. Paco Camarasa se movía saludando y presentando a unos y a otros, haciendo de buen anfitrión. En un momento se quedó mirando y exclamó: ¡Pero si hay más agentes literarios que autores!

No obstante, también había algunos editores. Entre ellos, Carlos Pujol, nuevo en AlRevés, quien justo después de presentarnos, me preguntó: ¿Pero dónde están las mujeres escritoras?

Desde ese momento me quedé pensando dónde estamos las autoras. En las fotos de las reuniones de escritores del género siempre aparecen tíos. Todos buenísimos (escritores, digo), pero no es fácil encontrar mujeres, aunque cada vez se vayan viendo algunas más. Entonces me observo para ver si puedo contestar la pregunta.

En 2011 publicaron mi primera novela, El chef ha muerto. En 2013, la segunda, No hay trabajo bueno. En 2014, la antología de relatos Noches sin sexo. A esto hay que sumar varios centenares de páginas más que me fueron encargando editoriales y universidades (El Mundo del Vino de Larousse, 2013; Correr, cocinar y ser feliz, 2014, que acaba de ser premiada con el Gourmand Cookbook Award) , así como artículos, ponencias y clases.

En ese periodo, sin embargo, pude haber escrito más literatura. Estoy segura. Pero la prioridad fue otra. Meter mano a lo que fuera, cual pescadera, manchándolas hasta los codos.

Y, pese a todo, aquí estamos. Con la ilusión de poder encontrar en la próxima BCNegra alguna esquina en la calle de la Sal donde poder compartir algo nuevo, con muchos y muchas más del género.