Bangkok Dusit Thani y Los pájaros

El 18 de octubre de 2003, Manuel Vázquez Montalbán murió en el aeropuerto de Bangkok. Hace poco fui a cumplir uno de mis sueños, visitar esa ciudad que le inspiró una novela por la que guardo un gran cariño, Los pájaros sobre Bangkok y en la que murió. Recorrí los pasos que Carvalho recorrió en la novela, tras los que siempre me parecía ver la mirada de Vázquez Montalbán. En el hotel The Dusit Thani, aún se podía oler el humo de uno de sus puros. Entonces, brindé por la caída del régimen con un whisky Mekong.

Siempre he pensado que mis relatos tienen mucho de abstracción y un pintor vigués, Alberto Granada, me lo ha confirmado. Gracias a Facebook se puso en contacto conmigo para utilizar parte de los textos de dos de los relatos de Noches sin sexo: Gallinas y Me quedaré por esta noche. Aquí está el resultado: pintura que emana emoción. ¡Mil gracias, Alberto!

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Chupito de hierba de trigo en Madrid

Ayer probé por primera vez el zumo de hierba de trigo o wheatgrass. Sus beneficios para la salud se han extendido como la pólvora e incluso en España, siguiendo la tendencia marcada por los Estados Unidos, comienzan a expandirse la apertura de tiendas dedicadas a la venta de este tipo de zumos con un objetivo de desintoxicación y antioxidante para el cuerpo, pero también se encuentra en pequeñas tiendas y cafés en las que los zumos naturales son tendencia. Entre los grandes beneficios de la hierba de trigo está el que proporciona la proteína completa con 30 enzimas y que contiene un 70% de clorofila. Por ello tiene un gran poder antioxidante y es ideal para combatir o prevenir cualquier proceso cancerígeno. Pero, ¿y su sabor? 

En Chueca (distrito gay de Madrid), en la tienda de zumos, sándwiches y ensaladas Xanacuk, no había quién no preguntara por esas hierbas que llenaban la entrada del local y que su propietario estrujaba para ofrecer a los clientes en chupito. Me sumé a la curiosidad y a su recomendación: “Hay que tomarla antes de comer”. El aroma es verde, a césped y en la boca es dulce, pero el retrogusto es amargo y tan intenso que te anula para seguir comiendo. Por eso, te ofrecen un trozo de limón, “para quitar el sabor”.

Entonces me acordé de los filetes de hígado que te obligaban a masticar en la infancia, repletos de ajo “para quitar el sabor” y de otras maravillas saludables y, sinceramente, llegué a la conclusión, de que no hay cosa que te sepa mal que te ayude a vivir mejor. Como tampoco hay masaje doloroso que siente bien, ni tortazo que agradecer. Así que ofrecí el resto de mi chupito a otra persona que preguntaba con curiosidad por él y me decanté por un zumo delicioso de manzana, zanahoria y una ramita de apio, que tampoco debe venir nada mal para la salud y una ensalada de algas wakame con sésamo riquísima.

Si te gusta disfrutar de lo saludable en Madrid, por fin, se han abierto muchas nuevas tiendas de zumos hechos al momento con fruta fresca. Es una de las maravillas de la gastronomía y la salud, porque tampoco están enfrentadas.

Por cierto, si quieres aprender a detectar tendencias y a describir sabores y sensaciones, no dejes pasar la oportunidad de apuntarte al Máster de Comunicación y Periodismo Gastronómico de The Foodie Studies. Se imparte a través de Internet, pero de forma personalizada, con mucha pasión por la profesión :) Infórmate en: info@thefoodiestudies.com

 

Antología polaca de cuentos escritos por autoras españolas Portret Kobiety

A menudo me preguntan cómo fue la Guerra Civil en Canarias. De lo poco que se sabe es que fue el lugar del que salió Franco para luego hacer su entrada triunfal en la Península. Que era el lugar donde estaba “apartado” por su anterior intentona. Y poco más. Sin embargo, fue el primer lugar en España en el que la represión y la peor parte de la guerra llegó. Muchos son los muertos y desaparecidos. En Tenerife, fue mítico el campo de concentración de Fyffes (una firma de importación de fruta que cedió sus almacenes a los franquistas para utilizar como cárcel de prisioneros). Y es este campo, que muchos tinerfeños conocemos de primera mano porque alguno de nuestros familiares lo sufrió, el que inspira uno de mis cuentos: El batido de chocolate.

Este cuento pertenece al libro “Noches sin sexo”, publicado por Adeshoras, en abril de 2014. Este mismo cuento, fue uno de los seleccionados para la antología “Portret kobiety”. Se trata de una serie de cuentos de escritoras españolas editado por una de las más importantes editoriales polacas, Biuro Literackie. En ella se encuentran los cuentos de Laura Freixas, Almudena Grandes, Berta Marsé, Marina Mayoral, Rosa Montero, Ceristina Peri Rossi, Soledad Pueértolas, Carme Riera, Esther Tusquets y el mío.

Hace unos días que recibí un ejemplar de  “Portret kobiety”. Está en polaco, una lengua que no entiendo en absoluto, pero me emociona pensar que este relato de una pequeña parte de lo que se vivió y surfrió durante la Guerra Civil en una de las zonas más olvidadas por la Historia de la contienda sea dado a conocer.

Gracias a la antóloga y traductora Małgorzata Kolankowska y a la editorial Biuro Literackie por este estupendo libro.

 

Receta del sándwich cubano de la película #Chef

El poder de sugestión del cine y la literatura es casi tan potente como una imagen fotográfica sugerente. Lo he comprobado nuevamente con la película recientemente estrenada en España #Chef del cineasta y actor Jon Favreau. Cuando la cámara mima un plato, al espectador se le abre el apetito, sobre todo, con primeros y primerísimos planos (food porn). Pues bien, el plato que gana por goleada en sex-appeal cinematográfico es ni más ni menos que el sándwich cubano, la media luna o cubano (como se le conoce en Miami y Tampa, donde hay una gran población cubana).

Se trata de un sándwich elaborado con una especie de pan de molde con forma de baguette, mostaza, cerdo asado, jamón, pepinillos y queso. Antes de tomarlo se pinta de mantequilla y se pasa por la plancha.

Frente a clásicos platos de la cocina francesa que el protagonista elaboraba en el restaurante para el que trabajaba com huevo poché con caviar, sopa de cebolla, vieiras, coulant o fondant de chocolate, uno tan sencillo como un bocata es mucho más sugerente. Y esto no es solo porque para muchos pueda serlo sino porque la cámara utiliza sus recursos para ello.

Receta de espaguetis aglio e olio en Chef

Las imágenes más sensuales, son, sin embargo, las de unos espaguetis aglio e olio que el chef prepara para su sumiller en el restaurante. Y es que no hay nada como ver las burbujas del aceite en primer plano mientras las guindillas se abrasan al contacto de su calor y las finas láminas de ajo se tuestan. A esto se añade el bocado de la actriz Scarlett Johansson y uno concluye que lo más potente para ligar debe ser preparar este plato.

Adoro los espaguetis hechos así de sencillos, pero me quedé con ganas de reproducir lo que para mí era un reto: el sándwich cubano o media luna. Me puse a buscar recetas y así fue como llegué a encontrar las propias de la película, elaboradas por el chef Roy Choi, un coreano estadounidense fanático de los food trucks. Sin pensarlo la he reproducido, con mi propia visión y nuestros ingredientes más cercanos. Aquí está:

 

Sándwich cubano inspirado en la película #Chef

Ingredientes

Para el asado de cerdo:  

1 kilo de costillar de cerdo deshuesado

Para el marinado del cerdo:

El zumo de 4 naranjas y un limón

La piel rallada de una naranja

4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

4 dientes de ajo machacados

Hierbabuena fresca picada

Una punta de cuchara de orégano y otra de comino en polvo

Pimienta negra

Sal

Para el sándwich

1 baguette

1 loncha de jamón cocido

2 rebanadas de cerdo asado

3 lonchas de queso suizo

3 mitades finas de pepinillo

Mostaza

Mantequilla

Preparación

Del asado de cerdo:

Al comprar el costillar de cerdo deshuesado puedes pedir al carnicero que le ponga una malla para formarla mucho mejor a la hora de cortar tras asarlo (es lo que yo hice), pero también lo puedes hacer en casa sirviéndote de la malla y de una botella de refresco de dos litros vacía a la que se le corta la base y el gollete. Pon sobre ella la red y empuja hacia abajo la carne. Así quedará perfectamente ajustada la rejilla.

Mezcla en un bol los ingredientes del marinado —el zumo de naranja y limón, la ralladura de naranja, el aceite de oliva virgen extra, los ajos, la hierbabuena, el orégano y el comino—. Salpimienta la carne y ponla en una bolsa hermética con el marinado. Déjala reposar en el frigorífico toda la noche.

Al día siguiente, saca la carne de la bolsa y ponla a asar en el horno a 160 grados centígrados durante 30 minutos para conseguir que se tueste el exterior. Después, baja la temperatura a 100 grados centígrados y déjala durante una hora y media. Al terminar debes dejar reposar el asado al menos 30 minutos antes de preparar el sándwich.

Del sándwich:

Pasa por la plancha o grill de sándwiches la loncha de jamón y resérvala. Corta en dos mitades longitudinales a modo de bocadillo la baguette. Aplica mantequilla al interior y pon a la plancha por ese lado para que se tueste durante un minuto. Sácalas y aplica mostaza encima de la parte tostada. Coloca sobre una de las mitades el jamón, las lonchas de cerdo asado, el queso y los pepinillos. Cierra el sándwich con la otra cara del pan y barniza el exterior con mantequilla. Ponlo nuevamente a tostar en el grill por lo dos lados hasta que quede crujiente por fuera y el queso derretido.

Sándwich cubano

Y ya está este sándwich inspirado por la película #Chef, una comedia entretenida en la que la comida sencilla y humilde, los food trucks y las redes sociales dan un giro hacia la felicidad a un chef que empezaba a perder su prestigio, su familia y su propia vida.

Si quieres saber más sobre la película y el uso de Twitter en el éxito de un negocio de restauración visita este post de The Foodie Studies.

(Por cierto, pondré fotos del proceso de elaboración en breve ;))

Muchos son los que dicen que agosto es el mejor mes para estar en Madrid. Yo siempre he pensado que lo dicen quienes no disfrutan realmente del ir y venir de la ciudad o quienes necesitan consuelo.

El mes de agosto en Madrid es como una peli del Oeste. El asfalto desprende calor, las aceras están polvorientas y cruzar una calle sin sombra puede ser casi un suicidio. La nariz sangra por la sequedad del ambiente y no se halla refugio ni dentro ni fuera de casa.
Sin embargo, los que sufrimos el Madrid de agosto siempre nos quedan al menos 5 motivos para consolarnos:
1. La piscina pública. Cuesta 5 euros la entrada y en ella se comprueba que Madrid no esta vacío en agosto. Con un poco de suerte hasta puedes escuchar a un grupo de amigas cantando en el agua por sevillanas (esto será lo más cercano a los veranos de la Villa porque si te quedas este mes en Madrid no es para gastarte el precio de la entrada). Por cierto, si tu presupuesto es cero, siempre te podrás refrescar en los chorritos de Madrid Río junto a cientos de niños (por cierto, el Ayuntamiento lo llama “playa urbana”, pero los que sabemos lo que es…).
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2. La Casa de Campo. Todo el mundo va a El Retiro a pasear y a la Casa de Campo a hacer bici, correr o comer churrasco. Pero un simple paseo por la Casa de Campo mientras observas los miles de periquitos que hay en los árboles, puede ser la experiencia más cercana al Caribe que tengas este verano en Madrid.
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3. El cine de verano. En La Bombilla hay peli todas las noches y allí entre bocatas cervezas traídas de casa y gazpacho vuelves a darte cuenta de que hay gente por un tubo que igual que tu se tiene q consolar con Madrid en agosto. Para los que no quieren gastar, en el Campo de la Cebada hay cine a la fresca gratis, aunque, hay que estar al loro porque lo ponen “cuando se puede”.
4. La terraza del barrio. Tomar una cerveza en la terraza del barrio, aunque esté entre dos carriles de la carretera siempre ha sido uno de los placeres veraniegos de Madrid. Para los que prefieran no gastar, con salir y sentarse en el banco más cercano, vale, porque lo de tomar cerveza en el parque traída de casa, hay que recordar que está prohibido.
5. Las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma. Para los que añoren el pueblo, cada mes de agosto Madrid nos regala un viaje al pueblo manchego que sigue siendo en espíritu. En Lavapiés los castizos, los chinos y los hipsters se unen bajo la música y el humo del carbón del churrasco, el chorizo, la morcilla y la panceta. El verdadero y casi único ejemplo de street food:  mesas corridas y fiesta de grasa para todos con mucho pan y sangría.
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5 y medio. El último medio consuelo que siempre queda es el de la lectura. Medio pongo porque muchas librerías están cerradas y otras están desiertas (y no precisamente por ser agosto). La literatura negra gastronómica de El chef ha muerto, western erótico de No hay trabajo bueno y los cuentos que disparan al centro del cerebro de Noches sin sexo, son mis aportaciones para pasar este verano urbano.
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¡A disfrutar!

Correr-cocinar-y-ser-feliz-Paco-Roncero y Yanet Acosta

El mes de septiembre de 2014 comienza con la salida al mercado del libro Correr, cocinar y ser feliz del cocinero Paco Roncero,  editado por Ediciones B y en cuya redacción y creación he colaborado. Se trata de un libro muy especial, porque en él, el chef habla de un periodo muy importante en su vida que comprende algo más de un año, entre 2008 y 2009. En ese periodo, su vida da un giro gracias a un deporte como correr y a la conciencia sobre su propia alimentación. En ese periodo, además, pasa de tener una estrella Michelin a contar con dos, pero, sobre todo, a sentirse pletórico en la vida, frente al vacío que le inundaba antes de entregarse al placer de hacer algo para sí mismo: correr y comer bien.

A los relatos personales de cómo fue ese proceso de incorporación del deporte a su vida personal y profesional de cocinero, se suman consejos de amigo en el ámbito de la alimentación y de la práctica del deporte, así como las recetas ligeras y atractivas que pueden acompañar a quien decida introducirse en un cambio similar.

Alexis Ravelo, Dashiell Hammett 2013

Alexis Ravelo, Dashiell Hammett 2013 y Yanet Acosta tras la presentación en Madrid de La estrategia del pequinés

Una de las mejores noticias del verano ha sido que el escritor Alexis Ravelo ha obtenido el premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra publicada en 2013 por La estrategia del pequinés (Alrevés). Mi felicidad se podría deber a que es canario como yo o porque es un amigo, pero para nada, estoy contenta porque se lo ha llevado un gran escritor. 

A modo de celebración, traigo a este blog uno de sus personajes al que, según él, prefiere dejar enterrado, Eladio Monroy, quien fue su primer alter ego literario, y la novela Tres Funerales para Eladio Monroy editada por Anroart Ediciones.

En esta novela se ve la semilla de las que vendrían después y sobre todo el éxito de uno de sus objetivos, trascender los localismos, con una historia que aunque esté ambientada en Las Palmas de Gran Canaria, bien pudo suceder en cualquier otro lugar del mundo porque la mierda está en todos sitios y se manifiesta por igual.

Eladio Monroy es un justiciero, a su manera, pero no es un perdedor. Entre el miedo a morir y la ira que le envenena la sangre y le saca el chulo que todos llevamos dentro, le puede la la última, que para el resto de los mortales es valentía y que para él es justicia.

Es un tipo humilde que sabe cocinar. Por lo menos a Gloria, la parienta que vive un par de pisos encima de él, le vuelve loca cómo prepara “los calamares compuestos”. Ella le pide que se los cocine, y es el único momento en el que solícito cumple con lo que alguien le dice que tiene que hacer. 

“Entró en la cocina y se puso a limpiar los calamares para cortarlos, tarareando algo de seguro completamente distinto a lo que oía (…)

Una vez cortados los calamares, picó cebolla, ajos y pimientos y los puso a sofreír con aceite de oliva y laurel. Mientras los dejaba atontar a fuego lento empezó a cortar unos tomates preguntándose para qué leches lo querría su ex”.

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En esta novela no deja de aparecer el tan necesario centro de reunión que aparece en cualquier novela negra, el bar cercano, el de la esquina. En este caso, el de Casimiro. Con los mismos parroquianos y tan cutre como el que pudiera mencionar Chandler, aunque con el toque de la metáfora gastronómica canariona:

“Casimiro se peleaba a cuchillazo limpio con una pata de jamón que estaba más seca que la compresa de un drag queen”.

Otro acento canario que se puede encontrar en el novela es precisamente la útil definición de la palabra “godo”:

“El godo es un tipo especial de peninsular, un tipo determinado. Del que viene y no para de hacer preguntas como si el mundo aquí fuera totalmente diferente y por descontado peor que en su tierra de él”.

Y otro guiño canario más con el que es difícil no coincidir plenamente:

—Eso no es lo mejor de Arucas (la iglesia neogótica).

—¿Y qué es lo mejor de Arucas?

—El ron. Hacen un ron cojonudo.

Y con un ron de Arucas brindo yo por un colega y su merecido premio. Pena que no tenga asignación económica, porque así no le voy a poder pedir ni siquiera que me invite.

¡A seguir comiendo chopped, amigo, aunque con premio en mano! Enhorabuena, Alexis Ravelo, premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra publicada en 2013.

Otras entradas:

 

La estrategia del pequinés de Alexis Ravelo, el canario del género negro

La injusticia del mundo y del Planeta: La última tumba de Alexis Ravelo

Misericorida: la desaparición de la clase media contada por una cocinera de Galdós

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Hablar de Ágatha Christie en los círculos del género negro es como mentar al diablo. Se la considera una escritora burguesa, con escritura diarréica y con tramas poco creíbles. El caso es que, sin embargo, sus novelas se siguen vendiendo y reeditando en todo el mundo y es raro quién no haya tenido una entre sus manos, ya sean aficionados o no al género negro. A mí me cayó una en un verano. Creo que tenía 14 años y que se titulaba Poirot en Egipto.

El otro día, en la Cuesta de Moyano de Madrid me saltó a los ojos su Autobiografía y la compré siguiendo un impulso. En ella escribe lo que le da la gana acerca de su vida que, efectivamente, fue la de una burguesa. Sin embargo, hay muchos aspectos que me han llamado la atención, como la inmensa libertad con la que actuó toda su vida, independientemente de ser mujer.

La educación

Su madre y su hermana le leían historias de Sherlock Holmes. La primera, El carbunclo azul. También leían a Walter Scott y Dickens. Junto a su hermana leyó la primera novela policiaca El misterio del cuarto amarillo de Gaston Le Roux. Luego, las historias de Arsenio Lupin de Maurice Leblanc.

No estudió en la Universidad, porque en aquella época las mujeres recibían otro tipo de educación que Christie ensalza como la idónea. En casa, estudiaba lo que quería, como piano, canto y aritmética. Después pintura, bordado, francés. Más tarde fue a un colegio como interna, pero nunca le preocupó tener ningún certificado o diploma. La pieza más importante en su educación fue su madre, para quien sus hijas podrían hacer de todo:

—Claro que puedes hacerlo. ¿Por qué no? Si siempre estás pensando que eres incapaz, entonces nunca lo harás.

Quizás por ello, una de sus aficiones fue la natación en el mar, caminar campo a través o hacer surf. También conducir su propio coche fue algo que la apasionó, así como viajar. Con su primer marido dio la vuelta al mundo. Tras divorciarse viajó sola a Oriente Medio en el mítico Orient Express y cuando se casó por segunda vez con el antropólogo, viajó y vivió en muchas ciudades y pueblos de Oriente Medio.

“Lo que ha permanecido más claro en mi mente son los lugares. He estado allí. Siento un estremecimiento de placer; un árbol, una colina, una casa….”.

“Me parece que la enseñanza es satisfactoria solo si suscita una respuesta. De nada vale la mera información, pues no aporta nada distinto de lo que ya se tiene”.

“No hay mayor error que ver u oír las coasas a destiempo. Aprender a Shakespeare en la escuela es una barbaridad, está escrito para verlo en escena”.

“Nunca se es demasiado viejo para aprender. Siempre queda algún aspecto sin considerar”.

La escritura

“Me ha costado expresarme. Probablemente ésta es una de las causas que me han convertido en una escritora”.

En su autobiografía relata cómo empezó a escribir:

“Un día desapacible de invierno estaba en cama, convaleciente de la gripe. Me aburría. Había leído muchos libros, intentando trece veces acabar un solitario y ordenado un rompecabezas. Estaba dándome una mano de bridge, cuando asomó mi madre.

—¿Por qué no escribes un cuento?”

Y escribió “La casa de la belleza”. Después escribió otros cuentos y una novela que envió a un escritor amigo de la familia, quien tuvo la delicadeza de darle unos estupendos consejos que todavía muchos podrían seguir:

“Has escrito algunas cosas estupendas; tienes grandes dotes para el diálogo, deberías cultivarlo para que sea natural. Procura suprimir toda moralización; te gustan mucho, pero resultan aburridas. Deja sueltos a los personajes para que hablen por sí mismos, en lugar de sugerirles lo que tienen que contar y explicar al lector lo que quieren decir. Que lo juzgue quien lo lea. Presentar dos tramas es un defecto propio del principiante. Pronto te dolerá malgastar así los argumentos”.

Para Christie, sin embargo, escribir no era más que una afición creativa, “la sucesión natural al bordado de cojines”. De hecho, casi siempre que le preguntaban cuál era su profesión escribía “mis labores”:

“La creatividad se maniefiesta de muchas formas: bordando, cocinando platos especiales, dibujando y esculpiendo, componiendo música y escribiendo libros y cuentos. La única diferencia es que se logra más fama de una forma que de otra”.

Su primer trabajo fue en el hospital durante la I Guerra Mundial. De enfermera pasó al dispensario y se formó para ello en venenos, medicinas y otros ungüentos. Y fue allí donde se le ocurrió por primera vez escribir una novela policíaca. Y en esa primera novela, El misterioso caso de Styles, aparece ya el detective belga Hércules Poirot. Fue la primera novela que le publicaron.

En ese primer contrato, se comprometió sin saberlo, a escribir cinco más y a percibir unos mínimos ingresos por sus derechos de autor: “Nada de eso significaba gran cosa para mí: lu único importante es que se publicaría”.

Para crear personajes Agatha recomienda: “Alguien a quien ves en un tren o en un tranvía es un buen punto de partida, porque a partir de ahí puedes crear un personaje a la medida de tus deseos”. No así, si te inspiras en alguien a quien conoces.

“El tema amoroso es una pesada carga en una novela policíaca. El amor en mi opinión debe dejarse para las novelas románticas. Forzar una intriga amorosa en lo que debe ser un proceso científico es apartarse del camino recto”.

“Un autor no es una persona competente para criticar”.

“Es evidente que existe una longitud adecuada para todo. Para mí, la extensión apropiada de una narración policíaca es de 50.000 palabras”.

 

 

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El estómago de Agatha Christie

En su Autobiografía, Agatha Christie, no para de hablar de comida. Recuerda desde las primeras comidas en su casa hasta las últimas. Las más deliciosas y las más asquerosas. Las que le llevaron a tocar el cielo y las que casi le envenenan. Es una vida de recuerdos gastronómicos.

Recuerda que en su casa sus padres ofrecían durante su infancia cenas fastuosas a sus invitados. Eran menús para 10 personas y un menú podía comenzar con una sopa o un caldo y, luego, rodaballo o solomillo. Después un refresco de fruta y tras él algo inesperado como langosta a la mayonesa. Como postre, flan, tarta rusa y fruta.

En Navidad, el banquete lo componía una sopa de ostras, rodaballo, pavo guisado y asado, solomillo, budín de ciruela, pasteles, tarta y trufas (Agatha Christie relató este menú en uno de sus relatos: El pudding de Navidad).

“No recuerdo haberme puesto mala o tener un cólico al día siguiente. Comía a dos carrillos”.

Estos eran los buenos momentos, pues cuando la economía de la familia decayó, la comida tuvo que acomodarse.

“No hay duda de que la nata es lo que más me ha gustado, me gusta y me gustará”. Aunque se lamenta “Desgraciadamente ya no se encuentra aquella nata, al menos como era antes, cuando se quitaba en capas de la leche caliente y se ponía en un tazón de loza con su lado amarillo arriba”.

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En Canarias

Tras su divorcio, Agatha Christie pasó una temporada entre Tenerife y Gran Canaria, donde escribió El misterio del tren azul. Esta es la primera novela que escribe según ella de forma profesional, pues es la primera que hace sin ganas. Estaba bastante deprimida y escribía sin alegría ni inspiración, solo le movía ganar algo de dinero. De Tenerife asegura que no soportaba la bruma de cada tarde ni las playas volcánicas en pendiente, aunque la Orotava, donde estaba su hotel, le pareció “una ciudad encantadora con flores maravillosas que crecían por todas partes”. Sin embargo, Las Palmas de Gran Canaria le fascinó.

Sobre la mujer

“La situación de las mujeres ha empeorado con el correr de los tiempos; nos hemos comportado como unas tontas. Hemos gritado que nos dejen trabajar como a los hombres, quienes han aceptado de mil amores, pues no son tontos. ¿Por qué sustentar a la esposa? ¿Por qué no se sustenta ella sola? Quiere hacerlo, pues que lo haga. Es triste, que después de haber creado nuestra imagen de sexo débil, nos hayamos colocado al mismo nivel que las mujeres de tribus primitivas que trabajan todo el día en los campos, andan kilómetros…mientras que el suntuoso y ornamental varón abre la marcha sin más carga que un arma mortal para defenderlas”.

Una gran frase

“La medicina, como todo en este mundo, depende en gran parte de la moda”.

Entendiendo

Hace mucho que no leo una novela de Agatha Christie. Creo que después de aquel verano pude haber leído una o dos más, porque ciertamente, el ambiente en el que están situadas aburre bastante al lector contemporáneo. Sin embargo, su figura me parece reseñable. En una época en la que las mujeres se ocultaban tras pseudónimos ella firma con su propio nombre. Esto fue una idea del editor, puesto que ella misma ya tenía su nombre de hombre para poder publicar. Sin embargo, fue un acierto dejar el de mujer puesto que sonaba “más comercial”. Ella es casi uno de los resquicios de la sociedad victoriana, y aunque vivió las dos guerras mundiales y vivió durante el siglo XX, lo que transmite en su Autobiografía son unos principios muy del XIX. La literatura, sobre todo la escrita por mujeres, está donde está gracias a que otras mujeres burguesas o no, más o menos cursis, abrieron camino. Por eso, trascendiendo su obra, me ha fascinado llegar a entender mejor a esta reconocida escritora desde su educación, escritura y, por supuesto, su robusto estómago inglés.