tatuaje vazquez montalbán

Soy una melancólica nata. Me gusta recordar los aniversarios y el de Vázquez Montalbán no se me olvida. Hoy hace diez años que vio por última vez Los pájaros sobre Bangkok. Pero también cumple  aniversario el fascinante inspector que creó. Carvalho apareció en una primera novela: Yo maté a Kennedy, pero el personaje aparece por primera vez como investigador privado en Tatuaje. El misterio está escrito en la piel del ahogado cuya muerte debe esclarecer:

 «He nacido para revolucionar el infierno»

Y cuando abres el libro te encuentras con el pasaje en el que Bromuro, contrapunto al investigador en esta novela, se encuentra con:

«la confirmación en la prensa diaria de todas sus prevenciones hacia los alimentos. La preocupación ecológica y consumidora había tenido en él a un esforzado profeta jamás reconocido por los teóricos de nuevo y más alto cuño. Ya no se limitaba el limpiabotas a denunciar a los pies de sus clientes la conspiración antierótica del bromuro disuelto en las aguas, en las bebidas refrescantes y en el pan industrial».

Y confirmas que lo escrito cuando supera los años es porque refleja una actualidad criticable y denunciable.

Así que hoy toca brindar con sorbitos de Singapur Sling por una muerte (y a lo mejor, no tanta, porque quizás esté revolucionando el infierno) y por un renacimiento, el de Pepe Carvalho.

Por cierto, esta novela, fue llevada al cine por otro inolvidable que se fue este año, Bigas Luna. Aquí puedes verla.

O gran suixi

En los años 90 estrenaron en las televisiones autonómicas de España una serie de dibujos animados manga: «El rey del sushi»‘Mister Ajikko’ en versión original) , y que fue traducido al gallego como «O gran Suixi» y al catalán como «Petit Xef». Un niño cocina en el restaurante familiar con el objetivo de ser el mejor. En cada capítulo tiene el reto de hacer el mejor plato ante un jurado. Y los expresivos dibujos mangas son geniales porque los ingredientes se mueven por los aires, los ojos del jurado se encienden, los platos emiten destellos y los buenos siempre se vengan de los malos.

La cocina tiene magia, en la tele, en la literatura, en el anime, en el cómic y en la vida real.

Les dejo un capítulo en el que una vez más, aparece la figura del gran crítico, que como en otras pelis, también de dibujos animados como Ratatouille, es un hombre de cierta edad agotado de comer y que no encuentra lo que busca, un amargado. Y os lo dejo en gallego, porque es una versión genial de doblaje,  que me ha hecho ver un gallego y que se entiende perfectamente.

Y os lo dejo con la esperanza de que en el siglo XXI el crítico pueda ser hombre o mujer y que en lugar de amargarse y amargar a los demás, endulce la vida a los lectores con nuevas experiencias gastronómicas a descubrir. Y por eso es por lo que luchamos desde The Foodie Studies.

Ohsawa macrobiótica

El crimen de Louis Pasteur podría parecer el título de una novela negra, pero no. Se trata de uno de los libros de Georges  Ohsawa, el padre de la macrobiótica. Llegó a mis manos dentro de una obra llamada El orden del universo, gracias a mi fantástico grupo de Agama Yoga y me lo he pasado en grande leyéndolo. En él, el japonés hace un derribo del afamado y laureado científico gracias al que la industria alimentaria ha conseguido prolongar la vida de los alimentos, a la vez que matar su sabor.

Cuando tomé la primera cerveza artesana o de pequeña industria me sorprendió su aroma fresco y su sabor a levaduras. Me pregunté por qué sería y el motivo lo encontré, además de la utilización de lúpulos más aromáticos, en que no se pasteuriza. Por eso, las cañas de barril de las cervezas más comunes  saben mejor que los botellines o las latas, porque la pasteurización a la que se somete es bastante inferior.

Bueno, el caso es que Ohsawa no hubiese disfrutado matando a Pasteur por motivos de sabor, sino, de salud.  Para el japonés matar a los microbios es posponer la manifestación de una enfermedad. Dice Ohsawa que los occidentales no vivimos en la naturaleza sino que nos proponemos conquistarla (a veces pienso lo mismo cuando en un hotel rural se afanan en tener un jardín con senderitos marcados para el disfrute de los hospedados). Y para Ohsawa:

«Toda enfermedad es el resultado de una falsa actitud hacia la vida».

Y aunque no me hubiese gustado asesinar a Pasteur (creo que sus métodos salvaron vidas), otras cosa es a quienes abusan de la pasteurización por conseguir ganar más dinero alargando la vida de los alimentos más allá de lo razonable. Para Ohsawa la alimentación es salud y su dieta me parece que puede ser tan válida como cualquier otra. Precisamente, el pasado sábado en un encuentro de The Foodie Studies escuchamos a Nacho que lleva una dieta conocida como «paleo» y a Susana y Elena, quienes tienen intolerancia al gluten y que no por ello dejan de ser unos foodies.

Cuando alguien dice ser vegano, crudívoro, vegetariano o macrobiótico, quien escucha, la mayor parte de las veces -incluso periodistas y críticos gastronómicos-, solo desatan sus prejuicios o ignorancia, diciendo aquello de «no sabes lo que te pierdes». Sin embargo, creo que la actitud debe ser bien diferente, precisamente si tu trabajo está vinculado a la comida, puede ser muy interesante conocer y probar otras dietas, porque la pirámide nutricional europea puede ser tan válida como la oriental o la de cualquier otra cultura.

Y encontré realmente interesantes algunos de los pensamientos de Ohsawa. Según él,  la enfermedad está vinculada a estos factores:

  1. Comer demasiados productos importados.
  2. Comer sin trabajar para ganar el alimento.
  3. Comer demasiado productos animales, sobre todo carne.
  4. Comer azúcar refinado.
  5. La avidez y glotonería de los hombres de negocio que no tienen ningún escrúpulo en fabricar o destruir los alimentos naturales.

Es curioso lo actual que resulta escuchar estos puntos, puesto que la cocina de kilómetro cero, es decir, de los alimentos que hay a tu alrededor está siendo una de las más interesantes en la actualidad. Además, tener huertos urbanos o trabajar para conseguir tus propios tomates es una moda que espero haya venido para quedarse. Además el exceso de carne y de azúcar está cuestionado por muchos, y la avidez de «los hombres de negocio» por algunos.

Sin embargo, estos textos son de principio de siglo XX, lo que nos dice que que este hombre tenía gran capacidad de análisis o de lo que algunos llamarían adivinación, un término que para él era simplemente «descubrir los escondidos lazos entre las cosas».

La dieta macrobiótica impulsada por Ohsawa se basa en el principio fundamental del yin y el yang. Es decir, dependiendo del país en el que se viva (más cálido o menos) o del tipo de persona que seas, debes optar por una dieta en la que encuentre el equilibrio entre estos dos polos. Este concepto puede sonar a chino, porque efectivamente la milenaria cocina china está inspirada en ese principio, que aún hoy en día se intenta respetar por parte de los cocineros mejor formados.

Sin embargo, la dieta macrobiótica, además de eliminar la carne también propone eliminar el tomate, la berenjena, la patata, los dulces, el vinagre y el pepino y beber lo menos posible. Se trata de una dieta en la que se potencian los alimentos yang  como los cereales integrales junto con verduras como la zanahoria, con los que según su enseñanza se consiguen una mayor lucidez mental y fuerza de acción.

Para Ohsawa la acción en la vida era fundamental y por ello idolatra a Benjamin Franklin, quien desde luego tuvo una vida bastante movidita. Una de las características que el japonés más adora de Franklin es que era muy querido por todo el mundo. Según Ohsawa, esto se debe a que era un hombre siempre dispuesto a regalar, lo que no significa dar dinero ni objetos:

Sonreír, ofrecer una voz dulce o mostrar buen humor es un regalo para el otro.

Regalar te hace libre y feliz y esta libertad y felicidad hay que aprovecharla al cien por cien.

Aquí van otras de las frases lapidarias que he encontrado en mi lectura de Ohsawa:

«Sería ridículo pedir prestado dinero al prójimo para poseer libertad e independencia. Es un gran error. Si lo cometéis nunca seréis libres ni independientes».

«Los jóvenes sueñan con estudiar en la universidad y aspirar a obtener un diploma. Pero si uno es capaz de juzgar las cosas, el diploma no es necesario. Ante todo, el asunto es ser una persona libre y feliz. En este mundo hay pocos hombres libres entre los diplomados».

«La felicidad sin libertad no existe».

Frases para alimentar el espíritu y quitar prejuicios entre los que nos dedicamos a experimentar la vida a través de la comida y la literatura.

 

El plato del chef ha muerto en el dinosaurio todavía estaba allí

El bar-café-librería El Dinosaurio todavía estaba allí de la escritora Marisol Torres cumple este fin de semana su primer aniversario. Anoche fui a celebrarlo por mi cuenta con Carlos G. Cano de Cadena Ser Gastro. El primero de los platos que pedimos sin pensar fue el que la escritora y cocinera creó hace un año en homenaje a la novela El chef ha muerto: un huevo frito sobre mousse de hongos y foie gras.

Las mesas se fueron llenando y desde la nuestra escuchábamos las órdenes de Marisol a Darío en cocina:

¡Marchando otra de chef ha muerto!

Gracias, Marisol por dar sabor a esta novela y enhorabuena por este primer año de metáforas en tu local de Lavapiés.

 

o-MUERTE-ENRIQUE-MENESES-570

Hoy 9 de octubre de 2013 hace 46 años que murió en Bolivia Ernesto Guevara, también conocido como el Che. Y tal día como hoy hace dos años que estuve en Bolivia, en La Higuera, en aquella escuelita precaria de aquel alejado pueblo en el que murió. Y hoy, hace dos años que aunque este blog tiene como tema principal la literatura y la gastronomía, es una de las entradas más visitadas porque ese lejano pueblo sigue siendo lejano y difícil de acceder. Recuerdo que llegué cuando el sol se ponía y con su biografía escrita por uno de los mejores de la novela negra Paco Ignacio Taibo II (hijo de uno de los mejores periodistas gastronómicos, Paco Ignacio Taibo I). El libro me lo había regalado su hija Marina dos meses antes en México, cuando yo aún ignoraba que el final de mi viaje por Latinoamérica me llevaría hasta aquel santuario en el que ya solo quedan palabras colgadas de la pared.

Les invito a ver las fotos y leer de nuevo aquel post en el que también se habla de la cocina de guerrilla, que también es gastronomía: En La Higuera (Bolivia), 44 años después: el Che ha muerto

Para ilustrar este melancólico post he elegido una foto del fotógrafo español Enrique Meneses, que murió en enero de este año habiendo comido de esas mismas latas.

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El sueño hecho realidad: un libro inspirado en la gastronomía inspira a un bloguero y cocinero y a su vez se convierte en programa de televisión. Esto es lo que se llama un proceso de retroalimentación de las Artes total.

Ayer empezamos a grabar un programa piloto para televisión en la Escuela de Hostelería y Turismo Simone Ortega de Madrid dirigido por Juanjo Castro sobre estas recetas que Rafa Prades ha creado inspirado en los capítulos de la novela negra El Chef ha muerto y en sus personajes.

Aquí dos de los platos:

Lata al baño maría o fabes con pulpo en su tinta

Se trata de un plato muy negro pero con intenso sabor a mar, gracias a que las fabes están cocidas en fumet de pescado. Durante la cocción disfruté mucho del aroma de los ajos y el laurel mezclado con estas judías asturianas que iban creciendo en la olla a medida que se les iba añadiendo el caldo. A 15 minutos del final (¡¡después de dos horas y 45 minutos!!), Rafa introdujo un par de cucharadas de pimiento choricero y otras dos de tinta de calamar. Los colores rojo, negro y blanco se fundieron, aunque ganó el más fuerte. Toda una metáfora literaria que sirvió en lata como guiño al plato favorito de Ven Cabreira, fabada en lata.

Vergüenzas en salsa verde  o Callos de bacalao en salsa de algas

Me fascinan los callos de bacalao porque sellan los labios de lo melosos que son. Este plato, además, me parece una creación que seguro algún día me encontraré en un restaurante porque las algas dan mucha frescura a los callos, que no son más que la vejiga natatoria del bacalao, una vergüenza como la que soportaban los pies de Ven Cabreira, en El chef ha muerto.

Fue un día completo de cocina y rodaje, pero también de diversión. Gracias a Juanjo y esperamos vernos pronto en televisión.

El álbum completo de fotos aquí.

 

Curso crítica gastronómica

¿Cómo se hace una crítica gastronómica? Cada crítico tiene su propio estilo, pero los pasos a seguir son compartidos por la mayoría de los profesionales. En mi caso compartiré cómo enfocar la crítica de un plato en un restaurante de cocina de vanguardia como Aponiente en el Puerto de Santa María (Cádiz) (ver foto arriba), pero también de una tapa en un barrio popular o de un menú en un restaurante de playa en el que las vistas entran más que la comida por los ojos.

Para The Foodie Studies, la crítica no se puede observar de una forma aislada, ya que hay que tener en cuenta el contexto y localización de cada lugar en el que probemos algo que nos apetezca compartir con quienes nos leen.

Por eso, también se mostrarán las técnicas que se deben aplicar a la hora de hacer una crítica para un local de tapas, un restaurante de cocina medio, un puesto callejero o un restaurante de cocina de vanguardia. Qué observar y cómoadaptar las expectativas a cada lugar es básico para ganar  experiencia en la práctica de esta profesión y credibilidad entre los lectores.

Estos serán algunos de los aspectos que se estudiarán en Teoría y Práctica de la crítica gastronómica, el primer módulo del Máster de Comunicación y Periodismo Gastronómico que comienza el próximo mes de octubre.

Este Máster innova sobre los cursos creados hasta la actualidad porque se hará en formato on-line, pero, además del material disponible en el campus on-line, contará con clases en directo a través de videoconferencia y personalizadas. Además, es un Máster en el que el alumnado irá desarrollando su propio proyecto de comunicación gastronómica a medida que avance.

Además, en The Foodie Studies se apuesta por una visión actual de la prensa gastronómica con la inclusión de módulos a estudiar como el activismo en las redes sociales o  la escritura creativa y de ficción inspirada en la gastronomía.

Cada uno de los módulos del Máster también se podrán estudiar de forma independiente como cursos de un mes.

Pide información aquí o escribe a info@thefoodiestudies.com

La receta Disney de Ratatouille

Estos días se celebra el Festival de Cine de San Sebastián, que desde hace poco -2011- cuenta con su sección Culinary Zinema y en noviembre comienza Film&Cook, que se celebra también desde 2011. Y yo he recordado la última muerte  gourmand, la de James Gandolfini, conocido por su papel de Tony Soprano.

Su última cena fue a los 51 años comiendo langostinos fritos con mayonesa y salsa chile acompañados de ron, cerveza y piña colada. Fue en el restaurante del hotel Boscolo Exedra de Roma, según informó el diario ‘The New York Post’ y pese a que la familia aseguró que se debió a un paro cardíaco y no a la cena en sí, es difícil no relacionarlo.

No puedo evitar pensar en que fue una muerte al más puro estilo de la peli La grande bouffe en la que cuatro amigos -en este caso gourmet y gourmand, es decir, exquisitos con lo que se come y excesivos con la cantidad- se reúnen para despedirse de la vida en un suicidio gastronómico colectivo, algo que en estos tiempos de Merkel, Rajoy, monárquicos, corruptos, crisis y desechados de la sanidad pública en España es algo que tiende a apetecer.

Así que, con la esperanza de que esto cambie, hoy me he preparado una ratatouille, más optimista y ligera siguiendo la receta Disney pasada por mi propia invención y que ha consistido en poner las verduras -cebolla, pimiento, berenjena, tomate y calabacín- en rodajas al horno con un chorrito de aceite y otro de agua y espolvorearlas con tomillo y romero durante 40 minutos. Sin embargo, aconsejo diez minutos menos de tiempo en el horno, porque, como se ve en la foto de arriba, es inevitable que se queme tras prolongar demasiado la espera.

No apto para mujeres PD James

No apto para mujeres es una novela policíaca escrita en 1972 por la autora inglesa Phyllis Dorothy James, quien firmaba como P.D. James, un método habitual entre inglesas como J.K. Rowling como estrategia para no dar a conocer que tras el nombre hay una autora mujer. Pero en este caso, no solo hay una autora sino una detective mujer: Cordelia Gray.

Una astuta y joven mujer a quien su socio deja en herencia una agencia de detectives y a quien todo el mundo le recuerda que ese no es un trabajo apto para mujeres ( y me pregunto si esto lo seguirán creyendo algunos…). Sin embargo, su mirada consigue llevarla a descifrar un caso teniendo en cuenta un aspecto tan habitual como el protocolo en la comida.

Todo apunta a un suicidio, incluso la policía así lo cree. Pero Cordelia se pregunta cómo una persona que va a suicidarse se prepara un estofado de buey.

«La marmita estaba aún sobre el hornillo y llena hasta el borde. No era una comida recalentada que hubiese quedado de la noche anterior. Esto seguramente indicaba que no tomó la decisión de matarse hasta después de haber preparado el estofado y haberlo puesto sobre el hornillo para que se cociese. ¿Por qué había de molestarse en preparar una comida si sabía que no iba a estar vivo para comer?»

A la detective tampoco le cuadra una taza de café sobre la mesa. La víctima acababa de llegar de trabajar en el jardín y con una comida en perspectiva, por lo que su reflexión es que:

«La cerveza habría sido el medio más rápido, más obvio de apagar la sed. Seguramente nadie, por mucha sed que tuviese prepararía y bebería café justamente antes de comer. El café venía después de la comida».

Cordelia lleva sus razonamientos a la policía, pero le contestan que:

«Usted no puede pretender establecer un caso de asesinato basándose en el orden en que una persona escoge comer y beber».

Ella demostrará que el protocolo de la comida es mucho más que un capricho. Es cultura de la más arraigada. Como también demostrará que las mujeres bellas son duras porque, de lo contrario, «¿cómo podrían sobrevivir?». Pero no será ella quien desafíe las ilusiones de los hombres que creen que «la belleza es frágil, transitoria, vulnerable». Y recuerda:

«Lo importante no es lo que uno sospecha, sino lo que es capaz de probar».

dominó Cuento de mercado de Yanet Acosta

Los mercados me inspiran relatos y este es uno de ellos: Dominó. Se me ocurrió al pasar por un bello puesto en el mercado de La Llibertat en Barcelona y aquí está el comienzo:

Cada uno tiene su refugio y el de Laura estaba en el punto en el que el expositor de una pescadería se convertía en una barra de bar en el mercado de la Llibertat. Al borde de los 40, tenía la certeza de que su vida de éxito sólo estaba empañada por la ausencia del que siempre elige mal. Cuando estudiaba la carrera de Derecho, parecía que todo vendría rodado: despedida de soltera con sus amigas de la Universidad, boda con su novio de la adolescencia, trabajo fijo, carrera brillante, hijos, coche de alta gama, piso y casa en la playa y en la montaña. La vida de la hija de un arquitecto y una diseñadora, de la nieta de un botiger que sufrió la Guerra Civil española y que en lugar de huir a Francia, se quedó en la prisión de una vida bajo la dictadura franquista. Un hombre que centró su lucha en la espera silenciosa mientras vendía relojes con los que contaba el tiempo que faltaba para poder abrir la botella de Dom Perignon y escuchar “Ya soc aquí” del President legítimo de la Generalitat. Y Tarradellas volvió del exilio 13.870 días después, con sus 332.880 horas y sus 19.972.800 segundos.

Para Laura el tiempo también pasaba con sus horas, minutos y segundos, pero …

Puedes leerlo completo aquí.